LET ME DIE – CAPÍTULO 5 : VENENO

 

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Taemin se deslizó hasta la cama de su compañero de habitación sigilosamente. Le observó un par de segundos, y tras comprobar que parecía dormido, se dirigió a la puerta.

– ¿A dónde crees que vas?

La pregunta le pilló desprevenido y pegó un salto, mientras aún se mantenía agarrado a la manilla de la puerta. Se llevó una mano al pecho, y suspiró, sonriente :

– De excursión nocturna.

– ¿Vas a buscar comida?

– No. ¿Por qué? ¿tienes hambre?

– No. -Mintió-. ¿Y tú?

– No. – Abrió la puerta-. No me delates, ¿eh?

– ¿Pero a dónde vas? – ”Muñecas” se levantó despacio, caminando hacia él.- Si vienen a hacer la ronda y no te encuentran, te la vas a cargar.

– Todavía quedan 20 minutos para el cambio de guardia. No va a venir nadie.

Salió de allí.

– ¡Espérame!

– ¡Chtss! – Le silenció con un dedo.- Nos van a oir.

Taemin comenzó a caminar decididamente a través del largo pasillo, para detenerse junto a una puerta con un letrero de “PRIVADO”. Sacó una pequeña llave del bolsillo de su pijama y la abrió, con una sonrisa diabólica en su rostro.

Cuando entraron, el pequeño se aseguró de cerrar la puerta por dentro y encender la luz. Estaban en una pequeña habitación llena de estanterías, y en ellas se amontonaban centenares de cajas de cartón con montones de objetos que parecían haber sido abandonados en su interior.

– ¿Qué es todo esto? -Preguntó “Muñecas”, cogiendo un block de dibujo de una de las cajas.

– Objetos requisados.- Explicó Taemin, mientras rebuscaba entre las estanterías-. Parece que no hay muchas cosas nuevas por aquí…

– ¿Cómo has conseguido la llave de este lugar?

– Tengo mis métodos.- Rió, sin ni siquiera mirarle.- Bah, qué rollo, no han traído nada con lo que pueda jugar.

– Pues a mi me parece muy interesante.

“Muñecas” agitó algo, llamando la atención del niño, que se volvió para mirar qué era lo que le había encontrado su compañero.

– ¿Qué es?

– Antidepresivos.

– ¡WOAH!, ¿en serio? -Le arrebató la caja de las manos antes de que el otro pudiera detenerle.- Oh… están caducados desde hace dos años…

– Perfecto.

La tranquilidad con lo que “Muñecas” lo hacía todo, enervaba al pequeño hasta el extremo.

– ¿Qué vas a hacer?

– Vete a tu cuarto, anda.

– Si te pillan aquí solo, me meteré en un problema.

– No tienen por qué pillarme. Cierra la puerta por fuera.

– ¿Qué?

– Mira, mocoso. Yo voy a hacerlo. Si quieres acompañarme, por mi está bien. Pero si quieres seguir con tu patética vida rodeado de ositos de peluche, vete y déjame tranquilo.

Taemin reflexionó unos instantes, mientras él abría la caja y soltaba unas cuantas pastillas sobre su mano.

– ¿Cuántas hay?

– Pocas. Unas 20.

– Serán suficientes.

– ¿Tú crees?

– A 10 por cabeza, creo que serán suficientes.

– ¿Cómo 10 por cabeza? Tú eres más delgado que yo, además yo las encontré. Te daré 5 porque me caes bien.

– ¡Con 5 pastillas no me moriré!

– ¿Cuántas te tomaste la última vez?

– Mmmmmm…-Pensó un momento-… creo que eran como 12 ó 13. Y tardaron en hacer efecto.

– Los somníferos deben de ser más lentos que los antidepresivos caducados.

Aquella teoría recién inventada pareció servirles.

– ¿Qué hacemos? -Taemin le miraba profundamente, clavando sobre él esos ojos dulces e inocentes.

– Ok, 12 para mi y 8 para ti.

– Siguen siendo pocas. ¿Y si sobrevivimos?

– Entonces… nos iremos a la cama.

Asintió. “Muñecas” empezó a engullir las pastillas con rapidez.

– ¡Espera! no tenemos agua.

Rió ante aquello, y siguió tragando. Cuando estaba terminando,, le mostró la número 12 a Taemin, orgulloso.

– Mejor. Así podremos morir atragantados.- E hizo desaparecer la última pastilla.

Se sentó en el suelo, con la espalda reposada en una de las estanterías, mientras el pequeño se acomodaba a su lado.

– Hyung se enfadará mucho por esto.- Contemplaba su mano, con las 8 pastillas esperando a ser introducidas en su cuerpo.

– Si te vas a rajar, dámelas.- Intentó quitárselas, pero él cerró el puño-. Así será más rápido.

Taemin se llevó el puño a la boca y lo vació en su interior. Luego miró a “Muñecas” con una expresión sonriente :

– Hecho.

– Genial.

Apoyó su cabeza en una de las cajas, como esperando a que pasara algo.

– ¿Por qué lo haces?

– ¿El qué?

– Todo esto. ¿Qué es tan horrible como para querer morir?

– ¿Y tú me lo preguntas? Pequeño chismoso… yo podría hacerte la misma pregunta a ti.

Bajó su rostro, dirigiendo la mirada al suelo, limpiando una lágrima traviesa.

– Es por hyung. Todo es por hyung…

A pesar de que no lo entendía, en cierto modo, el dolor de los suicidas provoca una especie de solidaridad entre ellos. Aquel niño en realidad no lo era, sólo era un chico en plena pubertad que no sabía nada de la vida. Un niñato malcriado. O tal vez un ser berrinchudo que intentaba llamar la atención de sus padres. Pero había despertado su curiosidad, y sentía un poco de lástima por él. Le pasó un brazo por los hombros.

– No deberías haberlo hecho.- Le dio una palmadita en la cabeza, haciendo que Taemin le mirara.- El doctor Lee parece que te quiere mucho.

– Es un idiota. Así se dará cuenta de lo que se pierde.- Se cruzó de brazos.

– ¿Cuánto crees que tardarán en encontrar nuestros cuerpos? -Preguntó, de pronto, “Muñecas”.

– Un par de días. Sólo vienen los lunes por la mañana a hacer inventario.

– ¿Hoy es sábado?

– Aha. ¿Ya has perdido la noción del tiempo? -Aquello parecía divertirle.

– Pues la verdad es que sí…

– Suele pasar…

– Quizá el olor de la putrefacción les atraiga antes.

– Eres muy desagradable.- Cogió uno de los miles de cómics que había desperdigados por el suelo, producto de la incesante búsqueda del pequeño. Hojeó un par de páginas, pero apenas podía leer los textos-. Hyung…

– ¿M? -Se sobresaltó. Era la primera vez que le llamaba así.

– Tengo sueño.

– Ven.- Le ayudó a tumbarse y colocó su cabeza sobre sus piernas-. Duérmete y piensa en el momento más feliz que viviste junto a tu hermano.

– Creo que… -se detuvo un momento-… fue el momento en que nuestros padres murieron.

Aquella revelación movió el corazón de “Muñecas”. En el fondo él también sentía que sus padres no estaban en este mundo. Todo era más fácil si pensaba en ellos como si estuvieran muertos.

– Ojalá mis padres estuvieran muertos también.- Le miró, pero Taemin ya dormía. Bostezó largamente.- Yo también tengo sueño, ¿sabes? -Se sorprendió a si mismo hablando solo.- Me apetece dormir mucho. Mucho. Y no volver a despertarme.

Poco a poco sus párpados empezaron a pesar. Una imagen, la lluvia, se deslizaba lentamente por su cuerpo semidesnudo como aquella otra vez. Nada era más relajante y maravilloso que sentir las gotas de lluvia sobre su piel. Era lo más reconfortante del mundo. La mejor caricia que jamás había recibido.

 

Let me die 5.1

0 comentarios en “LET ME DIE – CAPÍTULO 5 : VENENO

  1. ayyy me muero! me enterneció mucho ese momento de sinceridad que tuvieron ambos, me gusta que sean más cercanos aunque claramente no me gusta que sea porque ambos son suicidas.
    soy yo o hay ontae con incesto?? debe ser mi mente pervertida que en especial despues del hangout ve ontae hasta en la sopa.
    en fin un beso enorme chicas
    gracias por actualizar<3

  2. olvidé decir que cuando dijo lo de que el día más felíz fue cuando los padres se murieron flashié que era porque tae pensó que ahora que no estaban ellos iban a poder estar juntos
    jaja espero que el siguiente cap sea super larguito

    FUERZA NIC!

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