LET ME DIE – CAPÍTULO 3 : SOMNÍFEROS

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Aquel timbre sonaba incesantemente en mitad de aquel silencio sepulcral, haciendo que sus párpados se movieran constantemente, luchando por abrirse y acabar con aquella felicidad ilusoria. Estaba extraña y dolorosamente vivo, aunque pronto se dio cuenta de que no podía moverse. ¿Quizá había fallado tan patéticamente que se había quedado inválido? ¡Genial! No podía ser más idiota.

 

Se revolvió en la cama, intentando adivinar el estado en el que se encontraba, pero intuyó que llevaba una sedación muy fuerte, porque apenas podía mantener los ojos abiertos. Con esfuerzo movió sus pies, alegrándose de que al menos respondieran. Sus manos también obedecían, aunque pesadamente, las órdenes de su cerebro.

 

Notó una mano cálida posarse sobre su brazo.

 

– Hola. Eres nuevo.- Escuchó una voz un tanto infantil y se asustó levemente, ya que no sabía que estaba acompañado. Aquel muchacho se acercó a su cama, con evidente curiosidad, toqueteando algo que le impedía moverse, y no era la sedación, sino unas mordazas que lo mantenían atado a la cama.- ¿Muñecas? – Le miró con repugnancia, pensando en qué diablos hacía ese ser inquieto hablando con él, realmente no estaba por la labor de hacer amigos en ese lugar. El niño se señaló a si mismo : – Somníferos.- Abrió los ojos, impactado. Se despertó del todo al escuchar aquello. Su mente no funcionaba con claridad. ¿En serio aquella criatura era otro suicida en potencia? – Es más limpio y efectivo. Bueno, está claro que no en mi caso. – Sonrió.- Somos tan inútiles que no podemos ni matarnos, ¿eh?

 

Su risa hizo eco por todo el lugar, estremeciendo al chico nuevo.

 

– ¿D… dónde estamos?

 

– En el hospital Universitario Nacional de Seúl. Área de Psiquiatría.

 

– ¿C…cómo?

 

– ¡Esto es el país de los pirados! -Bromeó, aunque aquello sólo le hizo gracia a él.

 

– Taemin-ah…- Alguien más entró al cuarto, haciendo que el pequeño saltara hasta su cama, visiblemente emocionado con la visita-. No atosigues a la gente con tus interrogatorios. El chico necesita descansar y recuperarse.

 

– ¡Hyung! ¿Voy a recibir el alta este fin de semana para el cumpleaños de mamá?, dime, ¿podré verla? – Tiraba de la bata del doctor mientras continuaba dando saltitos nerviosos sobre la cama.

 

– Ya veremos… ¿Te estás tomando toda la medicación?

 

– ¡Toda, hyung! – Asintió repetidamente.- ¡Y me siento mejor que nunca!

 

– Te noto algo eufórico.- Le miró de arriba a abajo, con desconfianza.- ¿Seguro que te estás tomando todas las pastillas que te receté?

 

– Hyung… me ofendes…-Hizo un puchero adorable-. Las noonas vienen tres veces al día para traerme todos esos caramelitos de colores que preparas exclusivamente para mi. ¿Cómo no me los iba a tomar?

 

El doctor le sonrió de un modo tierno, escalofriando al otro chico, que continuaba callado.

 

– Está bien…-Le acarició el pelo.- Ya sabes que me gusta que te portes bien.- El pequeño sonrió, orgulloso.- Pero deja al nuevo tranquilo. Todavía está bajo los efectos de la sedación, podrías confundirle.

 

– ¿Cómo se llama? -Miró a su compañero de habitación.

 

– Aún no lo sabemos.- Suspiró.- Pasaré a verte cuando acabe mi turno, ok?

 

– ¡Vale! -Su sonrisa iba de oreja a oreja-. Te estaré esperando para cenar.

 

– Muy bien.

 

El doctor salió de la habitación y Taemin tardó en borrar aquella expresión ñoña de su cara.

 

– ¡Hyung es el mejor doctor del mundo!-  Abrazó un peluche de Poyo que usaba como cojín.

 

– Entonces, ¿por qué le mientes? -La sonrisa se le borró en cuanto escuchó aquel reproche de su compañero de habitación. Le miró, clavando sus ojos en aquellos otros que parecían estarle analizando detalladamente.

 

– ¿Quién… yo?

 

– Has sido muy descarado. Y él demasiado ingenuo.- Esbozó una sutil sonrisa ladeada, que no gustó en absoluto a Taemin.

 

– No sé de qué me hablas.- Parecía molesto.

 

– Sé reconocer una mentira a kilómetros de distancia.

 

– No sabes nada.- Su voz se transformó súbitamente, abandonando ese tono infantil que había mantenido hasta el momento. Incluso su carita angelical, aquella que mantenía cuando cualquier persona que no fuera él mismo estaba delante, había mutado a una expresión sombría y en cierto modo aterradora.- No me conoces.

 

– Soy igual que tú, “Somníferos”.

 

El chiquillo sonrió, esta vez de un modo sarcástico que dejaba entrever que la personalidad bipolar de aquel dulce ángel escondía mucha más perversión de la que aparentaba.

 

– Mis compañeros de cuarto no suelen durar mucho, ¿sabes,“Muñecas”?

 

– ¿Y eso por qué?

 

Rió.

 

– Acaban consiguiendo sus propósitos. -Se tumbó en la cama, boca arriba.

 

– Está bien saberlo. Eso me da esperanza.

 

– ¿Es que vas a volver a intentarlo?

 

– Por supuesto. En cuanto me liberen. Pero espero que esta vez no se quede en un mero intento.

 

Lejos de asustarle aquella afirmación, Taemin parecía encantado con la idea.

 

– Mejor. Me gusta tener la habitación entera sola para mi.- Alzó el peluche sobre su cara.- Es bueno estar solos, ¿eh, Poyo?- De nuevo aquel tono infantil y mono que podía enternecer a cualquiera. A cualquiera a quien no sacara de quicio. A cualquiera que realmente creyera que el verdadero Taemin era dulce y tierno.

 

“Muñecas” puso una mueca de disgusto, deseando que aquella pesadilla de compartir techo con aquella criatura extraña y mentirosa se acabara cuanto antes. “En cuanto me liberen” pensó, convencido, “me largo”.

By Carolunnie.

Ilustraciones : Yuikochan.

Let me die 3.3.1

0 comentarios en “LET ME DIE – CAPÍTULO 3 : SOMNÍFEROS

  1. ayyy me encantan las historias en la que los personajes principales están todos mal al punto de suicidarse y la verdad nunca creí que ustedes fueran a escribir una así

    cada día me sorprenden mas chicas! espero con ansias el siguiente cap

    muchas gracias por subir este 🙂

  2. que miedo me dio Tae… ahora si que la historia parece tomar cierta forma… pobre doctor ni sabe lo que le espera… él está tan en la luna que ni cuenta se ha dado que lo van a lastimar….. espero el próximo capi… ^^

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