LET ME DIE – CAPÍTULO 1 : HEMORRAGIA.

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– ¡Rápido! ¡está perdiendo mucha sangre! – Las enfermeras corrían con la camilla a través de interminables pasillos hasta llegar al quirófano, donde un grupo compuesto por 3 doctores esperaban para realizar la operación, tras haber sido avisados desde la ambulancia del estado en el que ingresaría el joven.- ¡Hay que detener la hemorragia como sea!

La escena era terrible : sangre por todos lados, un cuerpo inerte ante ellos, completamente pálido y frágil, e instrumental médico que volaba de unas manos a otras, intentando evitar lo inevitable. Decenas de gasas intentaban taponar las heridas notorias, mortalmente profundas. Puntos de sutura, varias transfusiones, horas de intenso y angustioso esfuerzo para salvarle la vida a aquel chiquillo. Aquel ser humano que si ni siquiera era consciente de lo que estaba sucediendo mientras dormía.

Y finalmente, cerca de la madrugada, consiguieron estabilizarle. El equipo médico estaba agotado, recogían cansadamente los restos de la carnicería, susurrando explicaciones y dándose la enhorabuena entre sí por haberlo conseguido. El doctor Kim se acercó a la camilla y lo miró detenidamente. Limpió una parte de su rostro con una esponja, ya que estaba lleno de tierra húmeda, salpicado de sangre, y visiblemente arañado.

– Dios, es tan joven… -Se acercó para observar sus delicadas facciones. Se detuvo a observar su piel, suave a pesar de las múltiples contusiones, pálida y a la vez hermosa.- ¿Cómo es posible…? -No continuó la frase. Era demasiado devastador.

Eran como las 5 de la mañana cuando pudieron trasladarlo al cuarto principal de la UCI, donde varias máquinas vigilaban su estado constantemente. Maldijo la casualidad de que aquel día estuviera trabajando en el turno de tarde, por tener que ser testigo de algo como eso. Y porque alguna razón le impedía moverse de allí, ya que su turno había terminado hacía 7 horas.

– ¿No te vas a casa?- Preguntó la enfermera jefe, mientras él permanecía sentado, mirando fijamente la camilla.- Está en la UCI, el turno de guardia se está encargando de él. Ve a descansar.

– ¿Nada de sus padres?- La ignoró.- ¿Amigos?

– Nada…

– No puede ser que ni siquiera podamos averiguar su nombre…

– El chico no traía cartera ni nada por el estilo.

– ¿Cómo es posible?

– Doctor Kim, no sé de qué te sorprendes… Casos como estos los encontramos cada día.

– No puedo acostumbrarme a verlo.

– Eres demasiado joven aún.- Rió.

El doctor volvió su mirada a aquella camilla.

– ¡Mierda! ¿por qué no llevabas tu maldito carnet de identidad contigo? – Quiso gritarle, pero sabía que no le escucharía. Estaba dormido, y aquel no era el mejor momento para sermones. Le acarició el pelo con cuidado, sin ni siquiera darse cuenta de que se había quedado a solas con el muchacho. Se sintió como un lunático viendo aflorar su instinto paternal. Sonrió levemente, mientras alejaba esa idea de su cabeza, y fue a buscar un café. Un maldito café de aquella máquina repulsiva  que más que una deliciosa bebida caliente parecía un medicamento laxante. Asqueroso.

– ¿Tienes guardia? – Una de las enfermeras se detuvo al pasar junto a él, con un carro lleno de pastillas-. ¡Qué casualidad!

– Seh… toda la noche aquí pringando.- No le iba a decir que su turno había acabado mucho tiempo, ella no lo entendería. En realidad poca gente podía entender su entrega hacia aquel trabajo, que para él no lo era.

– Si sales a las 6, podemos ir a desayunar juntos.

Tenía pocos minutos para buscar una excusa coherente.

– Lo siento, pero me voy directo a casa. Tengo planes.- Mintió.

– ¿Y qué me dices de una cena?

– Mi horario es muy complicado, Victoria, perdóname.- Tiró el vaso a la papelera-. Es un asco.

– Ya… el mismo que el mío.

– Salvo por la pequeña obviedad de que nuestros turnos son incompatibles.- Sonrió, contento por tener ese comodín a su favor.

– No será por mucho tiempo.- Se acomodó su bata, orgullosa-. Como ya llevo un año trabajando aquí, me cambiarán al turno de tarde la semana que viene, con lo que me verás más seguido.

– Qué pena, a partir de la semana que viene tengo turno de mañana… -Haría lo que fuera por lograr que le cambiaran el horario para no coincidir con ella o acabaría convirtiéndose en su sombra.

La dejó sola con su carrito para dirigirse a su despacho. Aquella chica era realmente insistente. Y gracias a su perseverancia, había conseguido ajustar su horario para coincidir con el de él. Definitivamente, tenía que cambiarse de turno. O quizá de hospital. Aunque estaba seguro de que ella acabaría siguiéndole. Siempre lo hacía.

– ¡Hey! – El jefe de la unidad de psiquiatría, el doctor Lee, le asaltó en el pasillo y le entregó varias carpetas con decenas de documentos-. He oído que has tenido una noche movidita…

– Ni lo menciones…- Suspiró.- ¿Acabas de entrar?

– Sí, tengo sueñooooooo.- Apoyó la cabeza en su hombro, haciéndose la víctima.

– Ah… maldito…- Se lo quitó de encima-. Imagínate yo, que no he dormido aún.- El otro hizo un puchero-. Pensé que a esta edad ya habías superado lo de madrugar. En el instituto lo podía entender porque salíamos de fiesta continuamente, pero ahora ya no tiene sentido. ¡No sales nunca!

– Aigooo… me quedé toda la noche jugando a un nuevo juego online.

– Qué raro… -Le miró, meneando la cabeza hacia los lados-… Como sigas encerrado en tu casa de esa manera, nunca te vas a casar.

– Mira quién habla.- Le señaló, divertido-. La última vez que saliste con una chica creo que fue en la universidad.

– Al menos yo sí he salido con chicas.- Le empujó lejos, mientras el doctor Lee seguía riéndose-. Aún recuerdo aquel orco del año pasado.

– ¡Yah! -Se quejó, intentando atraparle el cuello de su bata, pero el doctor Kim le esquivó-. ¡Al menos invítame a desayunar, malnacido!

– No puedo, tengo trabajo.- Le dejó hablando solo mientras volvía a su despacho.

Dedicó el resto de la mañana a organizar los papeles, las altas para el día siguiente, así como a revisar la medicación de los pacientes de nuevo ingreso. Hasta que apareció frente a él el expediente de aquel chico.

Nombre : desconocido (no posee documentación que lo acredite)

Edad : desconocida (aproximadamente unos 18 años).

Motivo del ingreso : posible intento de suicidio.

Evidencias : el paciente presenta diversos cortes a la altura de ambas muñecas; se intenta detener el sangrado pero se decide enviar a servicio de urgencias debido a que la unidad móvil advierte al centro que el paciente se encuentra inconsciente.

Modo de ingreso : él mismo llamó a una ambulancia antes de quedar inconsciente.

¿Era eso posible? ¿Un suicida llamaría a una ambulancia para que le salvara la vida? Aquello no tenía ningún sentido. Y mientras el pobre chico yacía inconsciente en aquella camilla, el caso llegaría a la policía, le tomarían las huellas dactilares para conocer su identidad, y si era menor de edad, los servicios sociales se encargarían de su tutela hasta que aparecieran sus padres. Se preguntó a si mismo si estaba dispuesto a dejar que algo así pasara de nuevo.

Let me die 1.2

By Carolunnie.

Ilustraciones : Yuikochan.

0 comentarios en “LET ME DIE – CAPÍTULO 1 : HEMORRAGIA.

  1. ayyy me gusto muchisimo
    y me dejo con muchas ganas de más
    que alegria que vuelvan a escribir historias de shinee(todo bien con tvxq pero no shipeo ninguna de las parejas)
    no se an una idea de como se las extrañó

    un beso enorme y muchas gracias por subirlo

    PD: buinisima la ilustracion me encanto

  2. *————* aigooo ya las extrañaba! Siempre me preguntaba cuando abría otro!! Sfdjsgdja la historia me atrapó! Y el dibujo es precioso felicitaciones chicas! Impecable trabajo como siempre <3

  3. hola!!! nueva lectora reportándose!!!… hace mucho tiempo atrás leí mi first kiss y me encantó!!!! es más!!!… ustedes me animaron a escribir fanfics…. son geniales chicas!!!! saludos!!!

  4. No debe ser agradable trabajar en un hospital, ni por un caso así ni por cualquiera. Si él mismo llamó a la ambulancia y no tiene móvil, osea que llamó desde un fijo, ya sabían dónde vivía, ¿no podían encontrar al propietario o algo así? Muy bonito el dibujo. 🙂

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