EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 63 : EL COMPROMISO.

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La expresión de felicidad suprema en mi rostro apenas duró unas horas, lo que tardaron en llegar a la granja los cotilleos sobre lo que había pasado en la boda de Jaejoong y Yunho. Bueno, tampoco podía ocultar el enorme ramo de flores con el que aparecí esa noche, y que fue el centro de todas las miradas, al igual que lo había sido anteriormente durante la celebración.

 

– ¿Y eso? – Preguntó Minho, con un gesto burlón.

– Me lo dio el novio.- Me encogí de hombros, observando detalladamente cada una de las flores.

– Oh…. vaya… ¿significa eso que tú serás el próximo?

 

Volví a encoger los hombros, algo inseguro al respecto, ya que en realidad Jonghyun y yo no habíamos hablado de ese tema en profundidad, y no creía que él se lo tomara tan en serio como todos pensaban.

 

– Me parece que tenéis muchos pajaritos en la cabeza vosotros dos.- La abuela me miró de arriba a abajo. Realmente mi aspecto era bastante desaliñado; la corbata desatada, la camisa medio abierta y la chaqueta en la mano-. ¿Has bebido?

– Sólo un poco.

– ¿Has conducido?

– No, Jjong me ha traído.- Puso una expresión de molestia y la detuve antes de que dijera nada-. Él no bebió nada de alcohol en todo el día.

– Al menos por una vez tenéis algo de sentido común. Vete a la cama, es tarde.- Señaló a Minho con un dedo-. Y tú también, ¿qué andabas haciendo allá fuera hasta tan tarde?

– Ejercicio.- Contestó rápidamente. Era una suerte que la abuela no estuviera familiarizada con las mentiras de mi primo, porque esa noche, al menos, se salvó.

 

Ya quedaba poco tiempo para que las clases empezaran y Yunho me había dejado al cargo de la tienda mientras duraba su luna de miel con Jaejoong. Se habían ido un mes a Australia y yo me tuve que ocupar de los pedidos, de pelearme con los proveedores cuando se retrasaban en las entregas de mercancía, y de aguantar a todas esas viejas cotillas que venían a pasar la tarde con sus amigas igualmente cotillas. Alguna de ellas, me gustaría haber sabido cuál, fue la que llevó el chisme a la granja sobre el “espectáculo vergonzoso” que Jonghyun y yo habíamos dado en la boda de Kim Jaejoong. Sabía que pasaría, pero en mi ingenuidad, pensé que sería capaz de detenerlo antes de que se convirtiera en, directamente, un coito post-ceremonia nupcial en mitad de la pista de baile.

 

Desde el día en que aparecí con aquellos chupetones en el cuello, Jonghyun se había acostumbrado a dejarme en la puerta de la valla de la granja, ya no se atrevía a aparcar delante del porche, como siempre había hecho, por expresa petición mía. El ambiente estaba caldeado, y aunque a mi me dolía, ya que él siempre había formado parte de la familia, decidí que era mejor no provocar la ira de mis abuelos.

 

– Mañana te recogeré a las 7.

 

Habíamos planeado pasar el día entero juntos. Era domingo, y el lunes él y Minho volverían a Seúl para formalizar las matrículas del nuevo curso. Otra vez separados.

 

– Prepararé cosas ricas.

– No lo dudo.

 

Al día siguiente, tal y como habíamos acordado, salimos temprano y Jonghyun me enseñó un precioso parque natural lleno de animales, con un bonito merendero, en el que muchas familias habían ido a pasar el día. El ambiente era tranquilo y agradable, y era genial no tener que preocuparnos porque alguien del pueblo nos viera, ya que habíamos conducido dos horas sólo para tener un poco de intimidad lejos de los cuchicheos de las ancianas aburridas. Fue como tener una cita, algo a lo que no estábamos acostumbrados.

 

Después de comer hicimos un poco de senderismo por uno de los itinerarios para principiantes, porque como yo suelo estar bastante desentrenado en deportes y el calor me afecta demasiado, no quise arriesgarme a sufrir y tener que pasarme después una semana apenas sin poder moverme.

 

Decidimos no demorar demasiado el regreso porque al día siguiente yo les llevaría a él y a Minho al aeropuerto muy temprano.

 

No sabía que no estaba preparado para la despedida hasta que apagó el motor, delante de la valla de la granja, y soltó un suspiro. Aún no había abierto la boca cuando mis lágrimas ya estaban resbalando por mis mejillas como locas.

 

– Qué idiota soy…- Me reí, intentando que los mocos no las acompañaran.

– Mi Bummie bonito.- Me dio un beso en la cabeza y me apretó las mejillas con dulzura-. En Navidad vendrás a verme, y hablaremos cada día por teléfono.

– Y tendremos cibersexo.- Intenté quitarle drama al momento, pero no surtió efecto porque seguía llorando, y lo peor es que empezaba a contagiar a Jonghyun.

– Ten paciencia, cariño.- Me abrazó con mucha fuerza, casi con desesperación-. Ya falta menos para que podamos estar juntos definitivamente.

 

Él era, desde luego, bastante más optimista que yo.

 

– Espero que seas bueno en Seúl.- Murmuré, mirando a mis rodillas.

– ¿Todos los años voy a tener que soportar esto? ¿En serio? ¿Cuándo te he engañado?

– Sólo lo menciono por si acaso.

– Mi tontito…

 

Me dio un beso en el cuello y no pude evitar estremecerme con el contacto. Pero pensar que no volvería a sentir sus labios en meses no me dejaba disfrutar del momento.

 

– ¿Vais a estar toda la noche montando escenitas aquí? – El abuelo tampoco.

– Oh… – Nos separamos inmediatamente y Jonghyun se bajó del coche, haciendo una sucesión de reverencias rápidas que no entendí muy bien a qué venían-. Abuelo, disculpa. Sólo nos despedíamos.

– Ya lo he visto, ya.- Coco meneaba el rabo a su lado, impaciente porque le metieran en casa-. Anda, acompáñanos a cenar esta noche.

 

Ambos abrimos los ojos estupefactos. Después de semanas, estaba siendo invitado a la granja, eso era demasiado extraño, y a mi al menos me produjo un poco de miedo.

 

– Jjong madruga mañana.- Le excusé.

– No es tan tarde. Vamos.

 

No dijo nada más y nosotros no pusimos ni una sola excusa. Caminamos detrás de él y disfrutamos de la comida más silenciosa que jamás había presenciado, interrumpida a veces por mi primo, que intentaba aligerar el ambiente, cosa que no logró.

 

Cuando ya habíamos terminado de cenar y Jonghyun de alabar la comida de la abuela, llegó el tradicional momento de sentarse en el porche a esperar que anocheciera. Las conversaciones que años atrás nos mantenían despiertos hasta la madrugada eran ahora sustituidas por un silencio incómodo, que nadie se atrevía a romper. Jonghyun y yo, sentados uno a cada lado de la escalera del porche, nos dirigíamos miradas de incomprensión. Estábamos esperando el sermón del siglo, y por lo que fuera, éste no llegaba.

 

– Me voy a dormir.- Minho se levantó de su silla, aburrido, y me puso una mano en el hombro-. Mañana a las 5, no te duermas.

– No lo haré.

– Vale.- Dio media vuelta y entró en casa-. Buenas noches.

 

Respondimos al unísono antes de que el silencio volviera a ser el protagonista. No sabía qué era lo que se suponía que debíamos hacer y ya estaba empezando a sufrir de verdad, cuando el abuelo carraspeó.

 

– Bueno, Jonghyun. El verano ha terminado por fin.

 

Mis rodillas temblaron.

 

– Sí.- Le miró, algo dubitativo-. Ha pasado rápido.

– He estado esperando pacientemente a que tomaras una decisión al respecto, pero no veo ningún avance en ese sentido.

 

No, mierda, no podía ser lo que yo estaba pensando.

 

– ¿Perdón?

– Te di de plazo hasta el final del verano. Y todo sigue igual.

– ¿Cómo?

 

En ese momento quería cavar un hoyo en medio del jardín y enterrarme vivo.

 

– Le dije a Kibum…

– ¡Él no sabe nada!, ¿vale? – Me levanté, de golpe, asustándolos-. ¡No le dije nada! Me parecía tan absurdo presionarle con algo así que no se lo dije. ¡Lo siento! Él no ha sido quien os ha decepcionado, sino yo.

 

Jonghyun me miraba todo el rato como si estuviera viendo una aparición.

 

– ¿De qué estáis hablando?

– ¡De una estupidez!

– Kibum dijo que tenías intención de casarte con él. Pero a día de hoy no he visto en ti ni la más mínima señal de que ese sea tu deseo.

 

Jonghyun se quedó en blanco. No era capaz ni de respirar, podía escucharle tragar saliva desde donde estaba.

 

Suspiré, agobiado, porque no me parecía justo que le recriminaran algo que desconocía totalmente. Por mi culpa.

 

– Abuelo, por favor, basta, la culpa es mía, yo fui quien…

– En realidad…- Jonghyun también se puso en pie y se situó a mi lado, cogiéndome la mano-. Sí es verdad que quiero casarme con Kibum.

 

La abuela, que recién salía de la cocina (o mejor dicho, salió expresamente al escuchar aquella frase), se sentó al lado del abuelo a escuchar lo que Jonghyun tenía que decir.

 

– Jjong no hace falta…

– Sí que hace falta. De hecho…- Metió su mano en el bolsillo de su chaqueta, que reposaba en las escaleras, y sacó de su interior una pequeña cajita negra. La abuela dejó escapar un pequeño jadeo de sorpresa, pero yo aún no había reaccionado-. Como mañana vuelvo a Seúl, me pareció que antes de irme tenía que hacer una cosa. A decir verdad, es una cosa que debía haber hecho hace mucho tiempo pero no sabía muy bien cómo afrontarlo.- Dio un pequeño tirón a mi mano para que le mirara, pues aún continuaba en shock-. Bummie, el otro día en la boda de Jaejoong me di cuenta de que yo también quería todo eso. No hablo de las flores, ni de la barra libre…- Nos reímos-. Hablo del compromiso. Quiero comprometerme contigo. Porque eres lo único que sé a ciencia cierta que quiero en el mundo.

 

Mi boca se movía sin emitir ningún sonido. No ayudó el hecho de que abriera la cajita y me mostrara su contenido : un precioso anillo de oro blanco con unas pequeñas incrustaciones brillantes.

 

– Entonces, ¿esto va en serio? – Preguntó el abuelo, aún con su voz grave, sin aparente emoción.

 

Jonghyun subió las escaleras del porche y se arrodilló delante de mis abuelos, llegando con su frente al suelo, y suplicó :

 

– Por favor, dejad que Kibum se case conmigo. Prometo que le haré el hombre más feliz del mundo. Le cuidaré y le protegeré para siempre. No tendréis que preocuparos por nada porque tomaré toda la responsabilidad por él.

– Jjong…

 

Él se volvió a mirarme, por fin había hablado después de tanto tiempo mudo.

 

– ¿Te casarás conmigo, Bummie?

 

La cabeza de Minho apareció por la puerta, levantando las cejas en un gesto divertido, a la espera de mi respuesta.

 

– Cla… claro que sí.- Miré al suelo totalmente abochornado, mientras Jonghyun olvidaba sus impolutos modales y corría hacia mi, para abrazarme y colocarme el anillo en el dedo.  Minho también se unió al abrazo y se pusieron a saltar de emoción a mi lado.

– Si es así…- El abuelo se levantó de su silla y se acercó a nosotros a paso lento, aumentando la tensión por momentos-… Si vas a casarte con mi nieto, vas a tener que cumplir una serie de condiciones.

– ¿Condiciones? – Pregunté, horrorizado.

– En primer lugar : no más escapaditas como la del otro día. Kibum tiene una reputación que mantener y no pasará ni una sola noche más fuera de casa.- Bufé, hastiado-. En segundo lugar : ni siquiera pienses que viviréis juntos antes del matrimonio. Que no sé qué clase de matrimonio será, ya que el señor no permite… – Se interrumpió a si mismo-. En fin, que cada uno en su casa.

– Y Dios en la de todos.- Bromeé, llevándome una mirada de reproche suya.

– Y en tercer lugar : espero que públicamente os comportéis como es debido, y no tenga que volver a escuchar comentarios sobre vosotros dos

 

Me quería morir. De verdad que quería.

 

– No volveremos a hacerlo.- Jonghyun bajó la cabeza, sumiso-. Supongo que nos dejamos llevar porque era la boda de mi primo y estábamos muy felices por él…

– ¡No hicimos nada malo! – Protesté-. Son esas viejas amargadas sin vida propia.

– Kibum, basta.- Me sermoneó la abuela, también acercándose-. El decoro es el decoro. Y debísteis comportaros correctamente ese día. Y no avergonzarnos de esa manera.

– Lo siento.- Susurré, algo triste porque no podía entender cómo aquel día habíamos podido hacer algo malo cuando nos sentíamos tan bien.

– Esta noche puedes dormir en su casa.- Finalizó el abuelo. Todos le miramos asombrados, yo incluso pensé que se estaba riendo de nosotros-. Será la última vez antes del matrimonio que lo permita, y sólo porque mañana Jonghyun vuelve a la ciudad. Espero que os paséis la noche hablando sobre la ceremonia y mañana por la mañana me confirméis la fecha para que empecemos a prepararlo todo.

 

¿Qué? ¿Ahora el abuelo era un experto en planear bodas?

 

– Vale.- A Jonghyun le pareció una idea estupenda porque en ese momento ya no estaba pensando con la cabeza.

– Y mañana hablarás con tu madre de esto.- Me señaló.

 

¿Mi madre? ¿Tenía que pedirle permiso a mi madre, la que no se interesaba por mi vida desde hacía meses?

 

– Lo haremos, lo prometo.- Se apresuró Jonghyun-. Gracias por aceptarlo. Vuestra bendición significa mucho para nosotros-. Inmediatamente le abrazó, después abrazó a la abuela, y dio un paso atrás con humildad-. Gracias, abuelos.

 

Tiré de él para irnos de allí cuanto antes. Nunca había pasado tanta vergüenza en mi vida.

 

Llegamos deprisa a la casa de Jonghyun, y no tardamos en llegar a la habitación. Ya tenía mejor pinta, puesto que había comprado una enorme cama con cabecero de forja y un par de mesitas bastante decentes.

 

– Esto me gusta.- Acaricié la forja fría, admirando el acabado de alta calidad-. Le da un aire rústico a la habitación.

– Si te digo la verdad…- Me rodeó por la cintura-… Lo compré porque pensé que atarte a él sería divertido.

– Imbécil.- Me removí en sus brazos de forma traviesa, ya que no tenía intenciones de separarme de él-. Me gusta esto.- Levanté mi mano derecha, mirando el anillo con detenimiento.

– ¿No vas a cambiarlo? ¿En serio te gusta?

– Claro que me gusta, es precioso. No entiendo cuándo empezaste a tener buen gusto.

– Me alegro, entonces.

– Pero… debiste avisarme. Ahora no tengo ningún regalo para ti.

 

Sonrió con maldad.

 

– Puedes dármelo ahí mismo. – Dijo, fijando la vista en la cama.

– Estás enfermo.

– Soy un hombre necesitado que se va a pasar cuatro meses sin ver a su novio, ¡necesito llevarme un buen recuerdo!

 

Estallé en carcajadas justo antes de que me hiciera un placaje que no pude esquivar y me tirara en el colchón, con él encima. Nos besamos entre risas, despojándonos poco a poco de la ropa, eufóricos y ansiosos a la vez.

 

– ¿Sabes que lo que has hecho hoy es una locura? – Reí, mientras intentaba deshacerse de mis pantalones.

– ¿Sabes que gracias a eso estamos aquí ahora mismo? – Terminó de desnudarme y se sentó en mi cintura, orgulloso-. ¿O es que no te convence la idea del matrimonio?

 

Pues la verdad era que no es que no me convenciese la idea, es que me parecía irreal. Poco o nada relacionada conmigo, que no creía demasiado en ese tipo de convencionalismos.

 

– Yo quiero estar contigo.- Dije, incorporándome un poco y cogiendo su rostro con mis manos-. La forma es lo que menos me importa.

 

Le besé con renovado deseo y correspondió de la misma manera, moviéndose sobre mi y dejándome tumbado en el colchón. No íbamos a dormir esa noche. Íbamos a aprovechar el tiempo hasta el último segundo.

 

3 comentarios en “EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 63 : EL COMPROMISO.

  1. OMG!!!! *-* estaba flipada tan solo con leer el título del capítulo.. hijuepuuu.. dijo que si, no se por que pero tenía esa duda de cuál sería la respuesta de Key a esa pregunta.. owO peeeero.. dijo que si!! yo tb me imaginé saltando con Minho y Jjong.. LOL xD x)
    Puchas y lo del abuelo.. eso tb asi como que WHAT?! que pasó ahi.. los mandó para que planeen su boda… en serio?! jajajaja van a hacer todo ahi menos conversar.. ¬w¬ Tb!! Minho esta vivo y bien..!! jaja x)
    Gracias por el cap! ^^

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