EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 60 : ESA COSA.

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Kibum me arrastró hasta la granja mientras yo seguía estando en una especie de shock y era incapaz de reaccionar a las últimas palabras de Taemin. ¿Es que él quería de mi lo que yo estaba pensando o lo estaba interpretando todo mal? No podía estar tan remotamente equivocado cuando había percibido ese fuego en sus ojos cuando lo decía.

 

Habría mantenido mi estado de inconsciencia mucho más tiempo de no haber sido por la interrupción del abuelo.

 

– ¿Qué estabas haciendo en el bosque?

– ¿Eh? ¿Quién? ¿Yo?

– Creí que ibas a quedarte en casa. Había cosas que hacer.

– Ahm… sí… estaba… haciendo… una cosa.

 

Nunca se me ha dado bien mentir. Mentir al abuelo era todavía más complicado porque él era capaz de atravesar mi cerebro con sus ojos y mirar directamente dentro de él y comprobar si lo que estaba diciendo era verdad. Era agotadoramente inútil tratar de ocultarle algo.

 

– ¿No fuiste con Lee Jinki? – Preguntó Kibum, de repente, abriendo una luz de esperanza para mi.

– ¿Jinki?

– Me dijiste ayer algo sobre jugar a la consola o no sé qué, ¿no íbais a intercambiar unos juegos?

 

Cualquier persona que presenciara esa escena llegaría rápidamente a la conclusión de que aquello se lo estaba inventando sobre la marcha. Con el abuelo era todavía más difícil que funcionara.

 

– ¿No estabas justo allá fuera con el niño de los Lee?

– Ahm.. sí…

 

Vi a Kibum taparse la cara con las manos de la desesperación y salir de la cocina, dejándome a mi suerte.

 

– ¿Qué hacías con él?

– Hablábamos.

– ¿Y se puede saber qué tienes tú que hablar con ese niño?

– Bueno… cosas… no sé…

– Sabes mejor que nadie que es peligroso, que es una maldición para esta familia, y te empeñas en dejarle acercarse a esta casa.

– No se ha acercado, estábamos en el bosque.

– Pero muy cerca de aquí.

– No es para tanto, abuelo, de verdad, no pasa nada.

– Que de pequeños jugárais con él porque no érais conscientes de su maldad, lo entiendo. Pero ahora ya todos tenéis la edad suficiente como para elegir más sabiamente a vuestros amigos. Confío en que sabrás mantenerle alejado.

 

Estaba harto de aquella mierda. De que no pudiera ir a ver a Taemin sin usar una mentira, o de ocultar que él era quien me enviaba los mensajes de texto que me hacían sonreir, o quien había heredado mi colección de cómics del Capitán América.

 

– Taemin es mi amigo.- En realidad esa palabra se quedaba corta para todo lo que era para mi, pero entrar en detalles habría sido demasiado complicado. De hecho, hasta para mi lo era-. Cuando éramos pequeños cometió un error, pero también yo lo hice, y eso quedó en el pasado. Ahora es un adolescente, es bueno, y nunca me haría daño.

– Sabes perfectamente que su don no es de este mundo.

– Lo sé mejor que nadie, abuelo. Pero no me asusta. Porque le conozco demasiado bien.

– Ese tipo de personas no hacen lo que uno espera que hagan, Minho. Aunque creas que él es tu amigo, probablemente sólo te está embaucando.

– ¡Sólo es un niño, joder! – El abuelo retrodeció un par de pasos cuando mi grito salió con semejante efusividad-. ¡Y sus padres murieron y se quedó completamente solo! ¡Y la gente de este maldito lugar no hace más que excluirle y tratarle como si tuviera la peste!

 

Terminé la frase sin esperar respuesta alguna y me fui de allí, ante la mirada atónita de mis abuelos, que no entendían mi repentino cambio de actitud, sobre todo teniendo en cuenta que había vuelto del bosque tan sonriente.

 

Mi primo me llamó para que fuera a su habitación cuando llegué al piso de arriba.

 

– ¿Te has vuelto loco? – Cerró la puerta con cuidado, asegurándose de que los abuelos continuaban abajo-. ¿Cómo se te ocurre decirles todas esas cosas sobre Taemin?

– Estoy harto, Key. No quiero seguir fingiendo. Él no ha hecho nada y no veo por qué tengo que inventarme excusas cada vez que voy a ir a verle. Tú no tienes que mentir para ver a Jjong.

– Bueno, probablemente a partir de ahora tenga que hacerlo…

 

Se sentó en la cama, apesadumbrado, y yo me senté a su lado, pasándole un brazo por los hombros.

 

– Eres muy descarado, ¿lo sabías? ¿Cómo puedes pasar la noche con él y aparecer en casa, de buena mañana, en ese estado? – Volví a tocar su cuello, provocándole.

– Ya sé que soy idiota, no necesito que me lo recuerdes.

– ¿En qué estábais pensando exactamente?

– Pues realmente creo que no pensábamos demasiado.- No pudo (ni quiso) contener una risita malévola-. Todos bebimos un poco más de la cuenta. Y llevábamos días… bueno… raros…

– ¿Estáis en crisis o algo así?

– No lo sé. Es algo extraño.

– No me irás a decir ahora que vas a cortar con Jjong, ¿verdad? Con lo que me ha costado asumir que os estábais acostando…

– ¡Cállate! – Me puso la mano en la boca para que dejara de hablar-. No voy a cortar con Jjong, ni tenemos ninguna crisis.

 

Moví los labios, obligándole a destapar mi boca.

 

– ¿Entonces por qué estás así de… inseguro?

– Porque hoy he pensado en una cosa… y ojalá no hubiera pensado en ella.

– ¿Qué cosa?

– Que nunca ha habido nadie en mi vida, aparte de Jonghyun.

– ¿Quieres decir que… en Seúl no tuviste ningún noviete?

– Ni siquiera me gustó nadie nunca.

– No te creo, eso es imposible.

– ¡En serio! Nunca había pensado demasiado en si me gustaban las chicas o los chicos. No llegué a interesarme por nadie nunca hasta que…

– Te enamoraste de Jjong.

– ¿Enamorarme? No creo que fuera así.

– ¿Entonces cómo fue?

– Sólo… empezamos a experimentar…

– ¡Corten! – Me levanté de la cama, asustado por empezar a escuchar cosas que no quería escuchar-. No quiero saber nada más. Vuestra intimidad es sólo cosa vuestra.

– No pensaba darte detalles, imbécil.

– Mejor.

– Ahora, dime, ¿en qué punto de… experimentación os encontráis exactamente Taemin y tú?

 

Ya no iba a mentir más. No podía ni me quedaban fuerzas. No iba a inventar algo super elaborado ni carente de sentido porque si yo mismo era incapaz de creérmelo, mucho menos lo haría él.

 

– Quiero hacerlo y él también quiere hacerlo pero no tengo ni idea de cómo dar el primer paso para planteárselo sin quedar como un pervertido.

 

Pestañeó varias veces, impactado, sin conseguir moverse ni un milímetro de su posición. Pensé que iba a empezar a pegarme en cualquier momento, pero no fue así.

 

– Bueno… supongo que… Taemin ya está en esa edad… – ¿En qué edad? – Y tú eres mayor que él, con lo que todavía te sentirás más ansioso…- “Ansioso” era algo ridículo en comparación a cómo me sentía realmente-. Pero creo que si vais a dar ese paso, ambos tenéis que estar preparados. No va a ser fácil para él… y tú deberías ser muy gentil y delicado, para que sea una buena experiencia.

 

No era capaz de asimilar que mi primo estuviera dándome ESA CHARLA.

 

– Ok, basta.- Levanté mis brazos, deteniéndole-. No voy a escuchar nada más sobre esto. No quiero tus consejos ni tu opinión. Sólo te lo he dicho porque has preguntado.

– Pues yo creo que necesitas mucha ayuda.

– Pues yo creo que no tienes ni idea.

– Como quieras.- Se tumbó en la cama, ignorándome-. Pero luego no vengas a mi llorando por ayuda cuando la cagues irremediablemente.

 

¿Por qué iba a cagarla? ¿De qué manera podía fastidiar toda mi historia con Taemin? Eso era completamente imposible porque ambos deseábamos lo mismo. Lo único que faltaba era hacerlo real.

 

Me costó idear una buena excusa para salir aquella tarde entre semana, que era de los pocos días en los que tenía la seguridad de que Taemin estaba solo en casa. Juré y perjuré que iba a ayudar a Jonghyun con la pintura de las habitaciones y le llamé para que me cubriera las espaldas.

 

– Qué pillín, usándome de coartada para hacer de chico malo por ahí, ¿eh?

 

Tuve que soportar sus burlas pero no tuve más remedio que hacerlo. A media tarde, cuando ya empezaba a ponerse el sol, me fui a la casa de Taemin. Él se mecía suavemente en el columpio de su porche, leyendo un libro muy interesado, cuando me vio entrar en el jardín.

 

– ¡Oppa!

 

Soltó el libro en el asiento del columpio y sus mejillas se elevaron al sonreirme.

 

– Hola bonito.- Dije, despacio, cuando llegué hasta él-. ¿Qué hacías? – Le coloqué algunos mechones de pelo que se habían escapado de su coleta.

– Estudiaba un libro que me dejó Jonghyun hyung. La literatura es complicada.

– Te dije que no sería fácil, ¿no me creiste?

– Claro que sí, sólo que cuando lo ves en persona, te haces más a la idea.- Abrió los ojos enfatizando sus palabras, mientras acariciaba la portada del libro-. ¿Te quedas a cenar?

– Había pensado… en algo más.

– ¿El qué, oppa?

 

Deslicé mi mano desde su oreja (donde había peinado su cabello) hasta su barbilla, delineando la marcada línea de su mandíbula. Era tan delicioso sin ni siquiera probarlo que no podía esperar para tenerlo en mi boca.

 

Con el dedo pulgar empujé suavemente su labio inferior hacia abajo, provocando en su rostro un cambio de expresión inmediato. Estaba esperando pacientemente a que hiciera un movimiento más. Y aunque se demoró más de lo que ambos realmente queríamos, llegó.

 

Me acerqué despacio y saboreé sus labios sin prisa, para a continuación invitarle a abrirlos y a perderse en mi boca como yo en la suya, a lo que no opuso la más mínima resistencia. No dudé en aferrarme a su cadera con posesión, y sentí una de sus manos perderse en mi pelo, acariciándolo con mucha parsimonia.

 

– ¿Vas a confiar en mi? – Pregunté, manteniendo mi frente pegada a la suya.

 

Asintió, relamiendo en sus labios los restos de mi saliva, derritiéndome con ese simple gesto. Ya con mis dos manos en sus caderas le levanté apenas sin esfuerzo, ya que era muy ligero para ser un chico de casi 16 años, y le senté en mi regazo, colocando sus piernas alrededor de mi cintura. No pareció captar que las cosas se estaban poniendo peligrosas porque continuó besándome de la misma manera, mientras que mis intenciones iban un poco más allá.

 

Rápidamente convertí los besos en algo mucho más demandante y agresivo, y escuché un leve quejido cuando mis dientes no pudieron evitar morder un trocito de sus carnosos y enrojecidos labios. Se me estaba yendo de las manos y lo sabía. Cuando mis manos se posaron en su pequeño trasero lo confirmé : no había vuelta atrás. Le atraje más hacia mi cuerpo y el calor se convirtió en algo insoportable. Mi entrepierna estaba empezando a mostrar demasiado interés en aquella fricción y ya no podía disimular el bulto que se clavaba en su cuerpo delgado.

 

– Oppa…- Fue un gemido perfectamente claro que mis oídos recibieron como una bendición, justo con el contacto de mis dedos por debajo de su escueto short. El tacto de su piel en mis yemas me estremeció, a pesar del calor asfixiante que nos envolvía.

– ¿Quieres esto, verdad? – Pregunté, aunque no sé por qué, ya que conocía perfectamente su respuesta. O eso creía.

– ¿El qué?

 

Se levantó un poco entre mis piernas, quedando de rodillas en el columpio, y peinándome con sus manos.

 

– Esto. Quieres… ya sabes… llegar hasta el final.

– ¿Qué final?

 

No, no iba a tener que explicarle eso, ¿verdad?

 

– Lo que dijiste el otro día. Eso de que… querías… otras cosas…

– Sí.

– Pues eso.

– Entonces… ¿ahora vas a darme… esas cosas?

– Justo en este preciso instante.

 

Su sonrisa se amplió y sus ojos brillaron como nunca antes había visto.

 

– ¡Yo también te quiero, oppa! ¡Y sí, quiero que seamos novios!

 

¿Qué demonios estaba diciendo ese chiquillo? ¿Es que se estaba refiriendo a eso cuando hablaba de que quería “otras cosas” de mi? ¿Una relación “formal” a distancia? Eso no me podía estar pasando a mi. No en ese momento.

 

– Estábamos hablando de sexo.- Traté de reconducir el momento.

– ¿Cuándo?

– El otro día, en el bosque.

– No.

 

No funcionó.

 

Nunca entendí por qué Lee Taemin no fue capaz de leer mi mente en ese momento para darse cuenta de la frustración enorme que me acababa de provocar. Tampoco sé por qué no le pareció extraña mi respuesta o si simplemente no me estaba escuchando. Posiblemente incluso estuviera jugando conmigo para demostrarme que él no era alguien a quien podía tener de forma “temporal” cada vez que me apeteciera. Sí, conociéndole, probablemente esa era la opción más probable.

 

Sin embargo, todas esas cosas vinieron a mi cabeza varias horas después, porque entonces lo que más me preocupaba era que tenía una erección tremenda en mis pantalones que no tenía demasiadas perspectivas de ser calmada de forma exitosa para mi.

5 comentarios en “EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 60 : ESA COSA.

  1. ._. Damn! Tae juega con nuestras emociones.. :v puchas Minho.. Taemin sabe como hacerle confundir y frustrar.. xD igual que a mi.. :v pero bien, el nene debe dejarle en claro que quiere y pues a Minho a la mala le tocará entender.. xD x) y a nosotras tb de paso.. :v ay.. lo que me encantó es Minho diciendo lo que piensa y defendiendo su “amistad” con Tae.. jajaja ay Ming, no da una a la hora de mentir.. me sentí frustrada como Key.. xD
    Ah! Me gustó el nombre del capítulo e.e jaja tenía que leerlo antes de ir a dormir.. :9
    Gracias por el cap~ ^^

  2. Este Tae, a veces no se si es demasiado inocente o demasiado listo, XD. Y Key intentando aconsejar a un Virgen Minho, seguro que Minho ni en sus peores pesadillas se habría imaginado esto, jajaja

  3. Oh por dios !! Key hablando de “esa” platica con Minho , no puedo con eso realmente . Minho defendiendo a Taemin , por fin dice lo que siente y eso es mas que aceptable . Ya no se que pensar con Taemin , trae comiendo de la mano a Minho pero el nene ( que no lo es tanto porque sabe muy bien como manejarlo ) a dado en el blanco y a dejado a Minho caliente y ahora con una relación formal a distancia jajajaja pinche Taemin , es demasiado inteligente o muy inocente . que esto ultimo lo dudo mucho .

  4. Aaay no puede seeeer este capitulo me puso mal en muchas ocaciones! Estuvo muy genial, de ante mano les agradesco mucho la historia. Ya espero con ansias el proximo cap!! Aaaa este 2miiiin x.x
    Espero que se encuentren muy bien 😀

  5. Jajajajajajajaajj bien Tae eso le pasa, la hiciste linda xD solo de imaginarme la expresión e Minho muero de risa jajajaj me encantó xD

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