EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 53 : DESESPERACIÓN ANGUSTIOSA.

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Salí de nuevo al porche, girando la cabeza a ambos lados para asegurarme de que el abuelo no aparecía por alguno de los caminos de acceso a la granja, pero seguía sin llegar. Había salido hacía ya algo más de una hora y todavía no había ni rastro de él ni de Jonghyun.

 

– No van a volver antes sólo porque les estés esperando tan ansiosamente.- La abuela, que barría hojas secas del porche, me pasó la escoba por encima de los pies para que me apartara.

– Tengo que irme a trabajar y esos dos no dan señales de vida.- Estiré mi cuello otra vez, inútilmente-. Creo que me va a dar un infarto.- Me llevé una mano al pecho, angustiado.

– Lo dudo mucho, hijo.- Terminó de empujarme al interior de la casa y cerró la puerta de la cocina-. Tu abuelo sabe lo que hace, o sea que deja de preocuparte.

 

Me rendí cuando sus palabras me parecieron más coherentes que mis miedos y fui a buscar la mochila para ir a la tienda. A pesar de que Yunho me había aconsejado que me quedara un día más en la cama, necesitaba volver a la vida real y abandonar el silencioso aburrimiento de los días anteriores.

 

– Dile a Jjong que me llame en cuanto llegue.- La avisé, dispuesto a irme a trabajar, cuando la puerta de la cocina se abrió y me quedé inmóvil mirando a las dos figuras que entraban-. Por Dios, Jjong, casi me da algo, ¿por qué habéis tardado tanto? ¿Qué demonios hacíais?

 

La abuela lanzó un gruñido ante mi maldición, y recompuse mi postura al momento.

 

– El señor Kang es un hueso duro de roer.- Explicó el abuelo, encendiendo un cigarrillo-. No ha sido un negociador fácil.

 

Sus palabras no concordaban con la sonrisa que Jonghyun exhibía.

 

– ¿Entonces? – Les miraba a los dos, alternadamente, desesperado por información-. ¿Alguien podría hacerme un resumen rápido de lo que ha pasado?

 

– Hemos conseguido que bajara el precio casi hasta la mitad.- Jonghyun se remangó las mangas de su camiseta mientras hablaba-. Y está de acuerdo en firmar la venta esta misma semana.

– ¿De verdad? – Me agarré las manos, emocionado.

– Probablemente este fin de semana ya podamos… ya pueda dormir allí. O sea, empezar las reformas.

 

A nadie le pasó desapercibida su idea inicial; incluso sentí el calor subir a mis mejillas violentamente y mis pies empezaron a moverme con nerviosismo por toda la cocina.

 

– Tengo que irme. Luego hablamos.

 

Salí de casa evitando todas las miradas y me fui a trabajar. Quizá allí, concentrado en decorar el nuevo escaparate, podría olvidar el mal rato que acababa de pasar. Y así fue, porque cuando nos sentamos a tomar el café a media tarde, Yunho me contó algo que no esperaba escuchar en mi vida.

 

– El niño de los Lee estuvo aquí ayer. Taemin, ¿no?

– ¿Y qué hacía aquí? Sabía perfectamente que yo estaba en casa, en la cama. De hecho, vino a verme.

– Fue un poco extraño, la verdad.

– No le darías café, ¿verdad?

– No, tranquilo, sólo comió algunos dulces.

– Bien. Aunque no entiendo por qué vino a tu tienda, ¿se compró algo de ropa?

– En realidad vino a charlar un rato.

 

Dejé mi taza sobre el platito de porcelana.

 

– ¿Contigo?

– Así es.

– ¿De qué?

– De… algunas cosas que le preocupaban, supongo.

– Oh…

 

Me sentía un muy mal amigo siempre que acababa hablando de Taemin con Yunho. Porque siempre quedaba en evidencia lo poco que hablábamos de cosas importantes y lo mucho que necesitaba ese niño alguien en quien confiar. Aunque, bien pensado, para esto tenía a Minho, ¿no?

 

– Creo que Taemin está algo… desorientado..

 

No había duda acerca de eso. Sabía que Onew lo estaba haciendo bien : le daba clases, pasaba el fin de semana entero en su casa y hasta habían salido al cine en una ocasión. Se podía decir que no estaba completamente solo, como años atrás. Pero seguramente seguía necesitando alguien que le diera las buenas noches o le abrazara cuando echaba de menos a sus padres. Me sentí un auténtico egoísta por no tener una relación algo más estrecha con él, por el hecho de que nuestras reuniones se redujeran a hablar de cómics o de los chismorreos del pueblo.

 

– Creo que debería estar más pendiente de él. Está creciendo muy rápido y me imagino que tendrá la cabeza hecha un lío. Yo a su edad todavía no sabía lo que quería hacer con mi vida y me imagino que él también se sentirá algo… perdido.

 

Yunho asintió, complacido por mis palabras.

 

– Es bueno que él tenga un amigo como tú.

– Ojalá pueda ser alguien que merezca un amigo como él. Ya ha salvado mi vida dos veces.- Una sonrisa melancólica se dibujó en mi rostro cuando lo dije. Yunho me miró atentamente, pero no dijo nada-. Quizá debería compensarle un poco.

 

Terminó su café y recogió las tazas, llevándolas al pequeño fregadero que había en la parte trasera de la tienda. Se puso a fregarlas mientras yo las secaba con cuidado con un trapo de algodón.

 

– Vino conmigo porque tenía algunas dudas y necesitaba que se las aclarara.

– ¿Dudas? ¿Sobre qué?

– Sexo.

 

Tuve suerte de que sus reflejos fueran mejores que los míos y cogió la taza antes de que llegara al suelo.

 

– ¿S… sexo?

 

Él parecía divertido con el tema, mientras que a mi me temblaba todo el cuerpo. ¿Taemin hablaba de sexo con un desconocido y yo ni siquiera estaba al día sobre su relación con Minho? ¿En qué punto ellos habían llegado tan lejos? ¿Y por qué mi primo no me contaba nada acerca de eso?

 

– No puedo creer que te sorprendas, él ya casi tiene 16 años, es normal que ese tema le preocupe.

– Su… supongo que siempre le he visto demasiado… inocente… como para pensar que esté interesado en… esas cosas…

 

Taemin era la cosa más inocente del mundo. ¿Un duende de Santa Claus? Sí, más o menos en ese nivel. No podía estar tramando cosas tan mundanas como acostarse con un hombre adulto. Porque obviamente estaba hablando de tener relaciones con Minho.

 

– Sigue siendo un adolescente. Aunque sea inocente, también tendrá sus necesidades. Seguro que tú a su edad ya habías experimentado unas cuantas cosas…

 

Cuando tenía 13 años, Jonghyun y yo ya hacíamos expediciones al granero para tocarnos a escondidas, así que yo no era el más indicado para hablar de precocidades. Aunque quizá mi ingenuidad no era comparable a la de Taemin porque yo a su edad ya había visto alguna vez las revistas que mi primo coleccionaba, y alguien más me abrió los ojos a mi propia sexualidad. Y había sido alguien mayor que yo, justo como le estaba pasando a él.

 

– ¿Y… qué le dijiste?

– Simplemente le aconsejé que no hiciera nada que no quisiera hacer.

– ¡Vaya mierda de consejo! – Grité, fuera de mi, hasta que él se giró a mirarme, pues nunca le había hablado con esa falta de respeto. Al fin y al cabo, él era mi jefe-. Quiero decir que… si él no sabe nada de nada, necesitará que le expliquen las cosas con todo lujo de detalles. Y quizá todos esos detalles le resulten algo… abrumadores….

– El primer paso ya está dado.- Cerró el grifo y me arrebató el trapo para secarse las manos-. Ha sido totalmente natural para él aceptar que le gustan los chicos. O bueno, que al menos un chico le gusta.

– Creo que le ha gustado toda la vida.

– ¿Le conoces?

 

Asentí, aunque no sabía si debía compartir esa información.

 

– Y tengo miedo de que él no se lo esté tomando con la misma seriedad.

– Es algo mayor que Taemin, ¿no?

– Lo es.

– ¿Crees que se está… aprovechando de él, de alguna forma?

– No lo sé. No pienso que sea un mal tipo pero… a lo mejor no sabe que le puede hacer daño en algún sentido. Taemin es un niño muy especial y… necesita a alguien capaz de entender eso.

– Estoy de acuerdo contigo. Por eso deberías hablar con Minho.- Desde luego, Yunho era bastante bueno atando cabos-. Sé que Taemin no le lastimaría a propósito, pero será mejor no imaginar qué clase de cosas podría hacer por despecho.

 

Un Taemin cabreado con el mundo no era algo que ni yo ni nadie quisiera presenciar. Y por el bien de mi primo, más le valía tratarlo debidamente y no colocarlo en esa posición.

 

Esa tarde fue algo extraña, no podía concentrarme en el trabajo después de la conversación con Yunho, y cuando dio la hora de cerrar me di cuenta de que no había sido nada productivo. Cuando Jonghyun llegó para recogerme, sabía que había otro asunto importante aquel día, y que me atañía a mi directamente, aunque no lograba asimilar el porqué. La casa.

 

Le abracé, rompiendo con la frustración de no haberlo podido hacer aquel mediodía en presencia de los abuelos, y me recreé en sus brazos fuertes que me rodeaban con cariño.

 

– ¡Estoy tan contento por ti! Al fin tienes la casa que querías.

– Deberías estar contento también por ti.

 

Me acurruqué en su pecho sin prestar atención a  lo que decía, puesto que yo no había hecho nada para conseguir aquella casa, y no podía considerarla mía de ninguna forma.

 

– ¿Cuándo tendremos una cita?

 

Le miré a los ojos, ilusionado.

 

– ¿Qué te apetece?

– Podríamos ir a cenar o… a dar un paseo romántico.

– ¿Hoy? ¿Has avisado a los abuelos?

 

¿Cómo podía decirle que me importaba un comino cualquier cosa que no fuera estar con él a solas y terminar de una buena vez lo que habíamos empezado el día anterior en la bañera? No quería sonar tan desesperado en voz alta como lo parecía en mi mente.

 

– ¿Mañana? – Supongo que el gesto de súplica que tenía en la cara le pareció tan patético como a mi porque se echó a reir.

 

Me deshice de sus brazos y cerré la puerta.

 

– ¿Ha pasado algo? – Colocó su brazo sobre mis hombros cuando terminé de bajar la persiana de la tienda.

– No, ¿por?

– Estás algo… ansioso. ¿Tienes algo que decirme?

– No.

 

Me subí al coche tratando de parecer tranquilo, pero no me salió muy bien. Estaba realmente a punto de sufrir un colapso nervioso. Y lo peor era que no sabía por qué.

 

– ¿Seguro que todo está bien?

 

Intentaba controlar el rictus de mi rostro pero era incapaz de relajarme y actuar con normalidad.

 

– Me he enterado de que Taemin y Minho van a tener o están teniendo sexo.

– ¿¡¿Qué?!?

 

Jonghyun dio un volantazo que casi nos saca de la carretera cuando se giró a mirarme, totalmente contrariado por aquella información.

 

– ¡Maldita sea, Jjong, ten más cuidado!

– Sí, tienes razón.- Respiró profundamente y tragó saliva, algo descolocado todavía-. Pero… joder… ¿Minho es gay? ¿Con toda la mierda que nos echó cuando se enteró de lo nuestro?

– No lo sé, Jjong, no entiendo lo que está pasando entre ellos porque él no me cuenta nada, pero Taemin me contó que se besaron y… bueno… pensé que había sido una tontería. Pero ahora… no sé qué pensar… Porque, ya sabes… Taemin tiene ese poder… y… tengo miedo de lo que le pueda pasar a Minho. Al mismo tiempo, pienso que Taemin es un niño y… bueno… Minho no tiene derecho a robarle esas cosas…- Jonghyun se removió en su asiento, inquieto-. ¿Qué pasa?

– Pues… que yo hice eso contigo.

– ¡Eso es diferente!

– ¿Por qué?

– Porque yo quería hacer esas cosas.

– Quizá él también quiere.

– Es un niño, ¿qué va a querer?

– Bueno, tú a su edad…

– ¡Vamos a dejar eso! ¿sí?

– Bummie.- El coche se detuvo a un lado de la carretera y Jonghyun puso su mano sobre la mía, que apretaba con fuerza el asa de la mochila, en el suelo-. ¿Es por eso que estás así de tenso?

– ¿Qué? ¿Por qué?

– Porque estás pensando en… ¿lo nuestro?

– No veo por qué tendría que tensarme eso.

– Quizá porque… últimamente te he estado presionando un poco. Con lo de casarnos y… la casa…

 

No comprendía lo que estaba diciendo pero sentía que mi corazón galopaba como esquizofrénico en mi pecho.

 

– Tal vez…- Mi mandíbula dolía de tanto apretar los dientes-… a lo mejor todavía estoy algo enfermo…

 

Se aseguró de que no tenía fiebre colocando su mano sobre mi frente una vez más, y sonrió, aliviado.

 

– Todo está bien por aquí.

 

Traté de respirar a un ritmo normal, pero parecía que no era del todo posible, Estaba a punto de sufrir una crisis de ansiedad, reconocía los síntomas porque estaba familiarizado con ellos, desde aquella época en la que mis padres discutían día y noche.

 

– Entonces… ¿por qué me siento así?

 

Su cara adoptó una expresión preocupada que no me gustó. No quería asustarle.

 

– ¿Cómo te sientes?

– Es como… si no pudiera esperar para… -No iba a decirlo, no quería hacerlo, pero parecía que no iba a entenderlo si no lo explicaba con detalles-. ¡Joder, Jjong, necesito sexo!

 

La incredulidad apareció en su rostro un par de segundos antes que la carcajada.

 

– ¿Todo esto es porque quieres follar?

– Mierda, sabía que no tenía que haberlo dicho.- Me bajé del coche y me puse a caminar. Sabía que no iba a llegar a casa a pie pero necesitaba salir de aquel espacio agobiante.

– Espera, Bummie, ¡espera!

 

Me siguió durante unos metros, hasta que alcanzó mi mochila y tiró de ella para impedirme seguir caminando.

 

– Suéltame, por favor.

– ¿Por qué eres tan tímido?

 

Tiró un poco más de ella y me acercó a él, abrazándome por la espalda.

 

– Déjame ir.

– Sabes que no vas a llegar a casa por ahí.

– Por Dios, Jjong, suéltame, ¿sí?

 

Me apretó todavía más fuerte.

 

– Hace tan sólo un minuto estabas pidiendo algo muy diferente. ¿Me vas a explicar qué es lo que está pasando por aquí dentro? – Me dio un beso en la parte posterior de mi cabeza.

– Creo… que no puedo respirar…

 

Tal vez no era la desesperación por sexo lo que me tenía tan ansioso durante los últimos días. Sino tener a Jonghyun constantemente pegado a mi, sus planes, sus acciones, sus ideas claras, y sobre todo, sus proposiciones. No. Definitivamente no estaba preparado para tanto. Pero, ¿cómo iba a decirle todo eso sin herirle?

 

4 comentarios en “EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 53 : DESESPERACIÓN ANGUSTIOSA.

  1. No, a YunHo no se le escapa nada, mas ahora que Tae le fue a consultar.. cosa que me pareció de lo mas tierna.. xD x) tb se dió a notar que Key lo ve con ojos de madre.. jajaja y pues de que lo sobrepasa lo rapido que va ala relación con Jjong.. :\ y pensar que parecía que estaba todo bien y pues resulta que no.. ay..
    Gracias por el cap!!!
    ^^

  2. Oh no! Se siente agobiado por todo y lo esta rebasando. Bummie tiene que respirar profundo y Jjong parar un poco su carro con esa situación. Ahora hablando de Taemin espero que encuentre lemon hard en el siguiente capítulo jejeje. Gracias

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