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Apr. 01.
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By Carolunnie | Posted in What's up? |

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 82 : LOS HUÉSPEDES.

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Aug. 26.
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By Carolunnie | Posted in El niño de los Lee, MFK Fanfic |

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 81 : AMIGOS.

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Aug. 21.
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By Carolunnie | Posted in El niño de los Lee, MFK Fanfic |

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 80 : LA PUERTA.

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Aug. 18.
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EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 79 : UN AÑO.

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Aug. 15.
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EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 78 : YA NO PUEDO.

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Aug. 12.
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By Carolunnie | Posted in El niño de los Lee, MFK Fanfic |

Pánico al sol.

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Aug. 11.
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By Carolunnie | Posted in Potis, Solar, Yves Rocher |

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 77 : TAN GRAVE.

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Aug. 08.
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EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 76 : EL MILAGRO DE TAEMIN.

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Aug. 05.
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EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 75 : EL OBJETIVO REAL.

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Aug. 01.
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EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 74 : FRÍO.

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Jul. 29.
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EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 73 : MI SITIO.

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Jul. 25.
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EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 72 : SIN TI, NO PUEDO.

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Jul. 21.
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EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 71 : EL VINO.

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Jul. 18.
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By Carolunnie | Posted in El niño de los Lee |

Tónico para pieles grasas.

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Jul. 17.
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By Carolunnie | Posted in Etude House, Pieles grasas, Potis |

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Jul. 15.

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 70 : NO ME TOQUES.

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Jul. 11.

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 69 : EL VERDADERO AMOR.

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Jul. 08.

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 68 : SUS LABIOS.

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Después de haber pasado la noche en el hospital, me sentía mucho mejor. Los calambres abdominales y el dolor de cabeza habían remitido; por contra, la sedación me hacía sentir muy mareado y tuve que hacer auténticos esfuerzos para que mi padre no notara nada raro en mi forma de actuar. Fingí tener una resaca horrible y él solamente me dio una palmadita en la espalda y me advirtió que no volviera a ser tan irresponsable bebiendo. Simplemente le prometí que le haría caso y me fui a la cama.

 

Jonghyun vino a verme al día siguiente para asegurarse de que no me iba a morir, a la vez que se esforzó por intentar convencerme de que el hecho de que Lee Taemin viniera a Seúl a pasar las navidades con nosotros era una buena idea.

 

– En primer lugar, ¿cómo vamos a ocultarle a los abuelos eso? Se van a dar cuenta.

– Bummie ha dicho que Yunho se ha ofrecido a llevarles al aeropuerto, o sea que nadie más se va a enterar.

– ¿Y Onew está de acuerdo?

– Por lo que sé, estaba algo preocupado porque Taemin saliera del pueblo, pero al verle tan emocionado, se convenció de que era lo mejor para él.

– ¿Cómo va a ser lo mejor para él? Nunca ha estado fuera de Boseong, no conoce nada más allá de ese mundo salvaje en el que la única diversión a su alcance es subirse a los árboles.

– Precisamente. Es una buena oportunidad para que experimente algo más. ¿No crees?

 

Lo que no creía era que mi mejor amigo estuviera tan seguro de que aquello estaba bien.

 

– Puede ser peligroso. Para él y para todos nosotros. ¿Qué pasará si se pone nervioso en el avión? Kibum nunca ha vivido en primera persona las cosas que yo he vivido.

– Se conocen desde pequeños, no pasará nada.

– Cuando se pone nervioso, no puede controlarse. Hace cosas sin querer, y podría hacer daño a Kibum. ¡Dios, no me lo perdonaría si le pasara algo a mi primo por mi culpa!

 

Llegados a ese punto, Jonghyun me agarró por los hombros y trató de tranquilizarme, mirándome con una enorme sonrisa.

 

– No va a pasarles nada. Y pasaremos una romántica Navidad con nuestros novios.

– ¡Chtss! – Cerré la puerta, a pesar de que sabía que mi padre se concentraba tanto viendo el fútbol que no había terremoto capaz de apartar su atención de la televisión-. Y no somos novios.

– ¿Cómo que no?

– ¡Pues que no!

– Entonces, ¿qué sois?

 

Se supone que exactamente eso.

 

– Bueno… creo que es un punto complicado.

– Nada de complicado.- Se rió, tirándose sobre la cama con total comodidad-. Él está enamorado de ti prácticamente desde que existe.

 

No podía alejar de mi mente el recuerdo de un pequeño Taemin de 6 años agarrado de mi brazo y gritando “oppa, cásate conmigo” mientras yo intentaba despegarle con un matamoscas.

 

– Está obsesionado conmigo, querrás decir.

– Como sea, él ha visto una buena oportunidad contigo, por algo será.

– Supongo que su madre le leyó demasiados cuentos de princesas cuando era pequeño.

– Tampoco le hacías ascos la última vez que os vi.

 

Un súbito calor se apoderó de mis mejillas y ni siquiera tuve tiempo de reaccionar.

 

– ¡Qué dices! ¡Tú no has visto nada!

 

Su carcajada fue tan sonora que me sentí como un estúpido por haber caído en su trampa.

 

– Vale, reconozco que no he visto ninguna escena subidita de tono, aunque tus relatos me producen escalofríos.- Fingió estremecerse, retorciéndose como una serpiente sobre la cama-. Pero las miraditas que os echábais aquel día en la fiesta de mi casa… lo decían todo.

– No sé de qué estás hablando, Jjong.

– Todo el mundo se dio cuenta de eso, Minho. Menos tú, que estabas tan embobado que no sabías ni lo que estaba pasando a tu alrededor.

 

Si hacía un ejercicio de memoria muy exhaustivo, realmente seguía siendo incapaz de encontrar nada extraño en mi comportamiento aquella noche. Sólo había estado bebiendo con unos cuantos amigos, que habían quedado reducidos a un pequeño número cuando el niño de los Lee había aparecido en el lugar.

 

– No pasó nada raro esa noche. Sólo hablamos y nos integramos con el grupo.

 

Su sonrisilla no se quitaba de su rostro y me estaba enfureciendo por momentos. Si de algo estaba seguro, era de que Taemin y yo no éramos nada evidentes de cara a los demás. Ni siquiera nos sentábamos cerca el uno del otro. Yo, básicamente, porque no podía soportar el calor que emanaba de su cuerpo.

 

– Di lo que quieras, pero a mi no me engañas.

 

Se levantó de la cama y cogió su chaqueta, dispuesto a irse.

 

– Me gustaría poder decir lo mismo de ti y de mi primo. Sois un par de animales en celo. Aún no entiendo cómo los abuelos no os han pillado nunca.

– Si te soy sincero, una vez estuvimos a punto.

 

Se puso la chaqueta con total parsimonia, como si lo que acabara de decir no fuera en absoluto trascendental.

 

– No tenéis respeto por nada.

– Te equivocas. Tenemos respeto por una cosa.

– ¿Qué cosa?

– Nuestros huevos.

 

Escuché su risa estrangulada a través del pasillo mientras caminaba hacia la salida, al igual que mi padre, que por fin regresó al mundo real.

 

– ¿Qué le pasaba a Jonghyun? Estaba como enloquecido.

 

Fingí no darle demasiada importancia porque no quería ser descubierto una vez más, ante mi incapacidad de inventar nada con la suficiente coherencia.

 

– Creo que se volvió loco cuando pensó que casarse con Kibum era una buena idea.

 

Me fui a la cocina para prepararme un sandwich y él me siguió, aparentemente interesado.

 

– Tu abuelo estaba bastante preocupado por eso.

– Ya no lo está. Siempre ha visto a Jonghyun como a uno de sus nietos, y de alguna manera, para él suple el puesto que Kibum nunca ocupó del todo.

– ¿Qué puesto?

– El de el heredero de la granja de los Choi.

– Pensaba que ese puesto te lo había reservado a ti desde pequeño.

 

Negué con la cabeza, sonriendo.

 

– El abuelo es un hombre inteligente y sabe perfectamente que su mejor baza es Kibum; que yo soy un chico de ciudad y que no voy a acabar mis días en Boseong.

– ¿Cómo supo entonces que tu primo sí lo haría?

 

Se sentó a la mesa conmigo, mientras atendía a mi explicación.

 

– Parece mentira que yo conozca a tu padre mejor que tú.

– Bueno, has pasado más veranos allí que yo en los últimos tiempos.

– Eso es verdad.

– Entonces, dime, ¿por qué pensó que Kibum sí sería un buen heredero?

– Es muy ridículo.- La risa apenas era capaz de ocultarse entre mis labios-. Pero cuando Kibum se portaba mal de pequeño, el abuelo siempre le castigaba limpiando el granero o los establos. Al principio se quejaba y maldecía pero… con el paso del tiempo él mismo empezó a levantarse temprano y a hacer todas esas cosas sin que nadie se lo ordenara. Yo seguía durmiendo, o nadando en el lago, o leyendo cómics… – No iba a mencionar las revistas porno de ninguna de las maneras-…. pero él trabajaba de sol a sol y nadie le obligaba. Fue como si…

– Lo llevara en la sangre.

– Exacto.

– Tu tía se moriría si escuchara tu teoría.

– Mi tía no conoce a su propio hijo y tampoco tiene intención de conocerle.

– Y tu tío se avergonzaría de que un Kim se dedique a las labores del campo.

– Mi tío es tan repugnante y egoísta como mi madre.

 

El tema murió cuando mencioné a “la innombrable”. No solíamos hablar de mamá porque mamá había desaparecido casi por completo de nuestras vidas. Una llamada por mi cumpleaños, una transferencia bancaria mensual para demostrar que seguía ocupándose de mi (económicamente) y supongo que algo de ADN era lo único que nos mantenía unidos.

 

– Entonces parece que tu primo se casará.- Al cabo de un buen rato, retomó el tema inicial.

– Desde luego, si tiene que casarse, mejor que sea con Jonghyun, si no, ya me dirás con quién.

– Bueno, Kibum es un chico muy guapo y trabajador. Apuesto a que podría encontrar a alguien sin problemas.

– Pues parece que le resultó más fácil encontrar a nuestro mejor amigo.

 

Se dejó caer en el respaldo de la silla.

 

– Suena romántico, ¿no? Una especie de amor de toda la vida.

 

¿Cómo lo que sentía Taemin por mi?

 

– Menuda chorrada.

– No seas sarcástico. Es bonito imaginar cómo un amor se fue fraguando poco a poco entre dos personas que convivían juntas durante unos cuantos meses al año durante toda su vida. ¿Cuándo crees que se dieron cuenta de que estaban enamorados?

 

“¿Cuando empezaron a meterse mano en el granero mientras todos pensábamos que estaban recitando poesía francesa?” fue la respuesta que se atragantó en mi boca.

 

– Las hormonas.

 

Fue lo que de verdad salió de ella.

 

– No creo que sea algo simplemente hormonal. Ellos se adoran. ¡Jonghyun ha comprado una casa! Eso no puede ser algo hormonal.

 

Que Jonghyun fuera tan idiota como para gastar todos sus ahorros en aquella casucha demostraba lo falto de coherencia que te dejan las hormonas cuando en lo único que puedes pensar es en meterla.

 

– Cuando les vea en el altar, me creeré que esos dos tienen algún tipo de futuro.

 

Mi padre rodeó la mesa y puso su mano en mi hombro.

 

– No deberías ser tan escéptico, Minho. Tal vez algún día encuentres a una persona que te haga feliz de esa manera. Y entonces todas tus teorías se irán a la mierda.

 

Todo el mundo parecía un experto en el amor excepto yo. Incluso el reciente optimismo de mi padre me asustaba. ¿Habría él conocido a alguien especial que de repente estaba trastocando su mundo?

 

Le di vueltas a eso aquella noche. Y las siguientes. Y no paré de darle vueltas hasta que llegó diciembre. Y aunque no tenía un plan establecido, y no sabía cómo iba a ocultar algo tan inminente (y peligroso para mi) ya estaba demasiado impaciente porque llegara la Navidad.

 

Jonghyun y yo ya estábamos en el aeropuerto una hora antes de que el avión llegara. Él estaba tan ansioso como un cachorro esperando a que le tiraran la pelota para ponerse a jugar. Él y su enorme ramo de flores que contrastaban vergonzosamente con lo que yo llevaba en las manos : absolutamente nada.

 

– No me digas que no le has traído ningún regalo a Taeminie.

– ¿Por qué iba a hacerlo? Aún no es Navidad.

– Tampoco es que le hayas comprado ningún regalo de Navidad.

– Tengo tiempo.

– Eres un desastre. Toma.- Me entregó su ramo de flores y se peinó con las manos-. Ten algo de decencia.

 

¿Qué clase de regalo era ése para un hombre? Un hombre que en realidad no lo era, y que las únicas flores que había visto estaban en aquellos enormes campos de Boseong. No envueltas en un plástico transparente y con un lazo rojo.

 

– No voy a regalarle esta mierda…

– Cállate, ahí vienen.

 

Me hizo a un lado para tener espacio suficiente para comerse a besos a Kibum, mientras yo observaba petrificado a Taemin. Caminaba despacio, con una expresión temerosa, supongo que algo sobrepasado por verse rodeado de tanta gente. Llevaba el cabello recogido en una coleta alta, y su ropa le hacía parecer muy diferente. Extraño. Unos jeans negros ajustados, una sencilla cazadora de cuero abierta que dejaba ver un mullido jersey de lana blanco que hacía resaltar su piel brillante, ya menos tostada por el sol debido a la llegada del invierno. Parecía un ángel. Un ángel de cabello maliciosamente rojizo.

 

– ¿Son para mi?

 

Balbuceé un “sí” muy bajo antes de aplastar aquel exagerado ramo contra su pecho para deshacerme de una vez de aquel incómodo momento. Pero apenas le di tiempo a que sus manos lo atraparan torpemente porque en cuanto las mías quedaron liberadas ataqué directamente a sus labios.

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Jul. 07.

Hasta el Fondo del Kpop | Episodio 6 : Cirugías antiestéticas.

En el último programa intentamos debatir acerca de la obsesión por la cirugía en el mundo del Kpop. Además, celebramos los 50 millones de reproducciones en Youtube de “Face” de NU’EST, el comeback de SISTAR, el inminente estreno de “Hit the stage”, la última fiesta Kpop en Barcelona… y muchas cosas más 🙂 ¡No os lo perdáis! Además, tenemos una invitada muy especial^^

Escúchanos en Ivoox :

Y en Youtube :

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Jul. 03.

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 67 : ¿DEMASIADO JOVEN?

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Jul. 01.

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 66 : CALAMBRES.

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Jun. 27.

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 65 : EL VESTIDO.

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Jun. 26.

Hasta el Fondo del Kpop | Episodio 5 : Destrozando el Kpop.

En el episodio de esta semana, ¡Kai nos visita en plena grabación para presentarnos lo último de EXO!

Hablaremos de las últimas noticias sobre Park Yoochun, 4minute, U-kiss y… una canción especial que nos destrozará nuestros hermosos corazoncitos de kpopers.

¡Que nadie se lo pierda!

Lo podéis encontrar en Ivoox :

Y también en nuestro canal de Youtube :

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Jun. 24.

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 64 : A UN LADO.

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Jun. 19.

EL NIÑO DE LOS LEE – CAPÍTULO 63 : EL COMPROMISO.

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La expresión de felicidad suprema en mi rostro apenas duró unas horas, lo que tardaron en llegar a la granja los cotilleos sobre lo que había pasado en la boda de Jaejoong y Yunho. Bueno, tampoco podía ocultar el enorme ramo de flores con el que aparecí esa noche, y que fue el centro de todas las miradas, al igual que lo había sido anteriormente durante la celebración.

 

– ¿Y eso? – Preguntó Minho, con un gesto burlón.

– Me lo dio el novio.- Me encogí de hombros, observando detalladamente cada una de las flores.

– Oh…. vaya… ¿significa eso que tú serás el próximo?

 

Volví a encoger los hombros, algo inseguro al respecto, ya que en realidad Jonghyun y yo no habíamos hablado de ese tema en profundidad, y no creía que él se lo tomara tan en serio como todos pensaban.

 

– Me parece que tenéis muchos pajaritos en la cabeza vosotros dos.- La abuela me miró de arriba a abajo. Realmente mi aspecto era bastante desaliñado; la corbata desatada, la camisa medio abierta y la chaqueta en la mano-. ¿Has bebido?

– Sólo un poco.

– ¿Has conducido?

– No, Jjong me ha traído.- Puso una expresión de molestia y la detuve antes de que dijera nada-. Él no bebió nada de alcohol en todo el día.

– Al menos por una vez tenéis algo de sentido común. Vete a la cama, es tarde.- Señaló a Minho con un dedo-. Y tú también, ¿qué andabas haciendo allá fuera hasta tan tarde?

– Ejercicio.- Contestó rápidamente. Era una suerte que la abuela no estuviera familiarizada con las mentiras de mi primo, porque esa noche, al menos, se salvó.

 

Ya quedaba poco tiempo para que las clases empezaran y Yunho me había dejado al cargo de la tienda mientras duraba su luna de miel con Jaejoong. Se habían ido un mes a Australia y yo me tuve que ocupar de los pedidos, de pelearme con los proveedores cuando se retrasaban en las entregas de mercancía, y de aguantar a todas esas viejas cotillas que venían a pasar la tarde con sus amigas igualmente cotillas. Alguna de ellas, me gustaría haber sabido cuál, fue la que llevó el chisme a la granja sobre el “espectáculo vergonzoso” que Jonghyun y yo habíamos dado en la boda de Kim Jaejoong. Sabía que pasaría, pero en mi ingenuidad, pensé que sería capaz de detenerlo antes de que se convirtiera en, directamente, un coito post-ceremonia nupcial en mitad de la pista de baile.

 

Desde el día en que aparecí con aquellos chupetones en el cuello, Jonghyun se había acostumbrado a dejarme en la puerta de la valla de la granja, ya no se atrevía a aparcar delante del porche, como siempre había hecho, por expresa petición mía. El ambiente estaba caldeado, y aunque a mi me dolía, ya que él siempre había formado parte de la familia, decidí que era mejor no provocar la ira de mis abuelos.

 

– Mañana te recogeré a las 7.

 

Habíamos planeado pasar el día entero juntos. Era domingo, y el lunes él y Minho volverían a Seúl para formalizar las matrículas del nuevo curso. Otra vez separados.

 

– Prepararé cosas ricas.

– No lo dudo.

 

Al día siguiente, tal y como habíamos acordado, salimos temprano y Jonghyun me enseñó un precioso parque natural lleno de animales, con un bonito merendero, en el que muchas familias habían ido a pasar el día. El ambiente era tranquilo y agradable, y era genial no tener que preocuparnos porque alguien del pueblo nos viera, ya que habíamos conducido dos horas sólo para tener un poco de intimidad lejos de los cuchicheos de las ancianas aburridas. Fue como tener una cita, algo a lo que no estábamos acostumbrados.

 

Después de comer hicimos un poco de senderismo por uno de los itinerarios para principiantes, porque como yo suelo estar bastante desentrenado en deportes y el calor me afecta demasiado, no quise arriesgarme a sufrir y tener que pasarme después una semana apenas sin poder moverme.

 

Decidimos no demorar demasiado el regreso porque al día siguiente yo les llevaría a él y a Minho al aeropuerto muy temprano.

 

No sabía que no estaba preparado para la despedida hasta que apagó el motor, delante de la valla de la granja, y soltó un suspiro. Aún no había abierto la boca cuando mis lágrimas ya estaban resbalando por mis mejillas como locas.

 

– Qué idiota soy…- Me reí, intentando que los mocos no las acompañaran.

– Mi Bummie bonito.- Me dio un beso en la cabeza y me apretó las mejillas con dulzura-. En Navidad vendrás a verme, y hablaremos cada día por teléfono.

– Y tendremos cibersexo.- Intenté quitarle drama al momento, pero no surtió efecto porque seguía llorando, y lo peor es que empezaba a contagiar a Jonghyun.

– Ten paciencia, cariño.- Me abrazó con mucha fuerza, casi con desesperación-. Ya falta menos para que podamos estar juntos definitivamente.

 

Él era, desde luego, bastante más optimista que yo.

 

– Espero que seas bueno en Seúl.- Murmuré, mirando a mis rodillas.

– ¿Todos los años voy a tener que soportar esto? ¿En serio? ¿Cuándo te he engañado?

– Sólo lo menciono por si acaso.

– Mi tontito…

 

Me dio un beso en el cuello y no pude evitar estremecerme con el contacto. Pero pensar que no volvería a sentir sus labios en meses no me dejaba disfrutar del momento.

 

– ¿Vais a estar toda la noche montando escenitas aquí? – El abuelo tampoco.

– Oh… – Nos separamos inmediatamente y Jonghyun se bajó del coche, haciendo una sucesión de reverencias rápidas que no entendí muy bien a qué venían-. Abuelo, disculpa. Sólo nos despedíamos.

– Ya lo he visto, ya.- Coco meneaba el rabo a su lado, impaciente porque le metieran en casa-. Anda, acompáñanos a cenar esta noche.

 

Ambos abrimos los ojos estupefactos. Después de semanas, estaba siendo invitado a la granja, eso era demasiado extraño, y a mi al menos me produjo un poco de miedo.

 

– Jjong madruga mañana.- Le excusé.

– No es tan tarde. Vamos.

 

No dijo nada más y nosotros no pusimos ni una sola excusa. Caminamos detrás de él y disfrutamos de la comida más silenciosa que jamás había presenciado, interrumpida a veces por mi primo, que intentaba aligerar el ambiente, cosa que no logró.

 

Cuando ya habíamos terminado de cenar y Jonghyun de alabar la comida de la abuela, llegó el tradicional momento de sentarse en el porche a esperar que anocheciera. Las conversaciones que años atrás nos mantenían despiertos hasta la madrugada eran ahora sustituidas por un silencio incómodo, que nadie se atrevía a romper. Jonghyun y yo, sentados uno a cada lado de la escalera del porche, nos dirigíamos miradas de incomprensión. Estábamos esperando el sermón del siglo, y por lo que fuera, éste no llegaba.

 

– Me voy a dormir.- Minho se levantó de su silla, aburrido, y me puso una mano en el hombro-. Mañana a las 5, no te duermas.

– No lo haré.

– Vale.- Dio media vuelta y entró en casa-. Buenas noches.

 

Respondimos al unísono antes de que el silencio volviera a ser el protagonista. No sabía qué era lo que se suponía que debíamos hacer y ya estaba empezando a sufrir de verdad, cuando el abuelo carraspeó.

 

– Bueno, Jonghyun. El verano ha terminado por fin.

 

Mis rodillas temblaron.

 

– Sí.- Le miró, algo dubitativo-. Ha pasado rápido.

– He estado esperando pacientemente a que tomaras una decisión al respecto, pero no veo ningún avance en ese sentido.

 

No, mierda, no podía ser lo que yo estaba pensando.

 

– ¿Perdón?

– Te di de plazo hasta el final del verano. Y todo sigue igual.

– ¿Cómo?

 

En ese momento quería cavar un hoyo en medio del jardín y enterrarme vivo.

 

– Le dije a Kibum…

– ¡Él no sabe nada!, ¿vale? – Me levanté, de golpe, asustándolos-. ¡No le dije nada! Me parecía tan absurdo presionarle con algo así que no se lo dije. ¡Lo siento! Él no ha sido quien os ha decepcionado, sino yo.

 

Jonghyun me miraba todo el rato como si estuviera viendo una aparición.

 

– ¿De qué estáis hablando?

– ¡De una estupidez!

– Kibum dijo que tenías intención de casarte con él. Pero a día de hoy no he visto en ti ni la más mínima señal de que ese sea tu deseo.

 

Jonghyun se quedó en blanco. No era capaz ni de respirar, podía escucharle tragar saliva desde donde estaba.

 

Suspiré, agobiado, porque no me parecía justo que le recriminaran algo que desconocía totalmente. Por mi culpa.

 

– Abuelo, por favor, basta, la culpa es mía, yo fui quien…

– En realidad…- Jonghyun también se puso en pie y se situó a mi lado, cogiéndome la mano-. Sí es verdad que quiero casarme con Kibum.

 

La abuela, que recién salía de la cocina (o mejor dicho, salió expresamente al escuchar aquella frase), se sentó al lado del abuelo a escuchar lo que Jonghyun tenía que decir.

 

– Jjong no hace falta…

– Sí que hace falta. De hecho…- Metió su mano en el bolsillo de su chaqueta, que reposaba en las escaleras, y sacó de su interior una pequeña cajita negra. La abuela dejó escapar un pequeño jadeo de sorpresa, pero yo aún no había reaccionado-. Como mañana vuelvo a Seúl, me pareció que antes de irme tenía que hacer una cosa. A decir verdad, es una cosa que debía haber hecho hace mucho tiempo pero no sabía muy bien cómo afrontarlo.- Dio un pequeño tirón a mi mano para que le mirara, pues aún continuaba en shock-. Bummie, el otro día en la boda de Jaejoong me di cuenta de que yo también quería todo eso. No hablo de las flores, ni de la barra libre…- Nos reímos-. Hablo del compromiso. Quiero comprometerme contigo. Porque eres lo único que sé a ciencia cierta que quiero en el mundo.

 

Mi boca se movía sin emitir ningún sonido. No ayudó el hecho de que abriera la cajita y me mostrara su contenido : un precioso anillo de oro blanco con unas pequeñas incrustaciones brillantes.

 

– Entonces, ¿esto va en serio? – Preguntó el abuelo, aún con su voz grave, sin aparente emoción.

 

Jonghyun subió las escaleras del porche y se arrodilló delante de mis abuelos, llegando con su frente al suelo, y suplicó :

 

– Por favor, dejad que Kibum se case conmigo. Prometo que le haré el hombre más feliz del mundo. Le cuidaré y le protegeré para siempre. No tendréis que preocuparos por nada porque tomaré toda la responsabilidad por él.

– Jjong…

 

Él se volvió a mirarme, por fin había hablado después de tanto tiempo mudo.

 

– ¿Te casarás conmigo, Bummie?

 

La cabeza de Minho apareció por la puerta, levantando las cejas en un gesto divertido, a la espera de mi respuesta.

 

– Cla… claro que sí.- Miré al suelo totalmente abochornado, mientras Jonghyun olvidaba sus impolutos modales y corría hacia mi, para abrazarme y colocarme el anillo en el dedo.  Minho también se unió al abrazo y se pusieron a saltar de emoción a mi lado.

– Si es así…- El abuelo se levantó de su silla y se acercó a nosotros a paso lento, aumentando la tensión por momentos-… Si vas a casarte con mi nieto, vas a tener que cumplir una serie de condiciones.

– ¿Condiciones? – Pregunté, horrorizado.

– En primer lugar : no más escapaditas como la del otro día. Kibum tiene una reputación que mantener y no pasará ni una sola noche más fuera de casa.- Bufé, hastiado-. En segundo lugar : ni siquiera pienses que viviréis juntos antes del matrimonio. Que no sé qué clase de matrimonio será, ya que el señor no permite… – Se interrumpió a si mismo-. En fin, que cada uno en su casa.

– Y Dios en la de todos.- Bromeé, llevándome una mirada de reproche suya.

– Y en tercer lugar : espero que públicamente os comportéis como es debido, y no tenga que volver a escuchar comentarios sobre vosotros dos

 

Me quería morir. De verdad que quería.

 

– No volveremos a hacerlo.- Jonghyun bajó la cabeza, sumiso-. Supongo que nos dejamos llevar porque era la boda de mi primo y estábamos muy felices por él…

– ¡No hicimos nada malo! – Protesté-. Son esas viejas amargadas sin vida propia.

– Kibum, basta.- Me sermoneó la abuela, también acercándose-. El decoro es el decoro. Y debísteis comportaros correctamente ese día. Y no avergonzarnos de esa manera.

– Lo siento.- Susurré, algo triste porque no podía entender cómo aquel día habíamos podido hacer algo malo cuando nos sentíamos tan bien.

– Esta noche puedes dormir en su casa.- Finalizó el abuelo. Todos le miramos asombrados, yo incluso pensé que se estaba riendo de nosotros-. Será la última vez antes del matrimonio que lo permita, y sólo porque mañana Jonghyun vuelve a la ciudad. Espero que os paséis la noche hablando sobre la ceremonia y mañana por la mañana me confirméis la fecha para que empecemos a prepararlo todo.

 

¿Qué? ¿Ahora el abuelo era un experto en planear bodas?

 

– Vale.- A Jonghyun le pareció una idea estupenda porque en ese momento ya no estaba pensando con la cabeza.

– Y mañana hablarás con tu madre de esto.- Me señaló.

 

¿Mi madre? ¿Tenía que pedirle permiso a mi madre, la que no se interesaba por mi vida desde hacía meses?

 

– Lo haremos, lo prometo.- Se apresuró Jonghyun-. Gracias por aceptarlo. Vuestra bendición significa mucho para nosotros-. Inmediatamente le abrazó, después abrazó a la abuela, y dio un paso atrás con humildad-. Gracias, abuelos.

 

Tiré de él para irnos de allí cuanto antes. Nunca había pasado tanta vergüenza en mi vida.

 

Llegamos deprisa a la casa de Jonghyun, y no tardamos en llegar a la habitación. Ya tenía mejor pinta, puesto que había comprado una enorme cama con cabecero de forja y un par de mesitas bastante decentes.

 

– Esto me gusta.- Acaricié la forja fría, admirando el acabado de alta calidad-. Le da un aire rústico a la habitación.

– Si te digo la verdad…- Me rodeó por la cintura-… Lo compré porque pensé que atarte a él sería divertido.

– Imbécil.- Me removí en sus brazos de forma traviesa, ya que no tenía intenciones de separarme de él-. Me gusta esto.- Levanté mi mano derecha, mirando el anillo con detenimiento.

– ¿No vas a cambiarlo? ¿En serio te gusta?

– Claro que me gusta, es precioso. No entiendo cuándo empezaste a tener buen gusto.

– Me alegro, entonces.

– Pero… debiste avisarme. Ahora no tengo ningún regalo para ti.

 

Sonrió con maldad.

 

– Puedes dármelo ahí mismo. – Dijo, fijando la vista en la cama.

– Estás enfermo.

– Soy un hombre necesitado que se va a pasar cuatro meses sin ver a su novio, ¡necesito llevarme un buen recuerdo!

 

Estallé en carcajadas justo antes de que me hiciera un placaje que no pude esquivar y me tirara en el colchón, con él encima. Nos besamos entre risas, despojándonos poco a poco de la ropa, eufóricos y ansiosos a la vez.

 

– ¿Sabes que lo que has hecho hoy es una locura? – Reí, mientras intentaba deshacerse de mis pantalones.

– ¿Sabes que gracias a eso estamos aquí ahora mismo? – Terminó de desnudarme y se sentó en mi cintura, orgulloso-. ¿O es que no te convence la idea del matrimonio?

 

Pues la verdad era que no es que no me convenciese la idea, es que me parecía irreal. Poco o nada relacionada conmigo, que no creía demasiado en ese tipo de convencionalismos.

 

– Yo quiero estar contigo.- Dije, incorporándome un poco y cogiendo su rostro con mis manos-. La forma es lo que menos me importa.

 

Le besé con renovado deseo y correspondió de la misma manera, moviéndose sobre mi y dejándome tumbado en el colchón. No íbamos a dormir esa noche. Íbamos a aprovechar el tiempo hasta el último segundo.

 

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